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Buenoen realidad, la persona con la que yo estuve en Madrid un día del verano de 1967 no era el "Che" Guevara, sino un caballero casi calvo, sin barba ni bigote, no muy alto, delgado, bien trajeado y bastante normal que se llamaba Ramón Benitez, o al menos así me lo presentó mi inolvidable amigo y compañero del viejo "Pueblo" (dos veces se vino a verme hasta este destierro voluntario que vivo en mi Córdoba natal) Antonio  D. Olano...pero, bajo aquella burguesa apariencia, estaba, ciertamente, el revolucionario Ernesto "Ché" Guevara, que viajaba ya de incógnito y disfrazado camino de su aventura de Bolivia, que acabaría siendo su tumba.
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                       Aquel encuentro sucedió en pleno verano (25 de julio de 1967) en el "Diario SP", en el que yo era Redactor-Jefe y Olano, un colaborador de lujo. Aquella mañana, como casi todas, ya que venía a entregar su colaboración, o quizás mejor su "sorpresa", pues lo mismo era una entrevista con Picasso que una "juerga" con Hemingway en Pamplona, se presentó con un amigo, que me presentó como Ramón Benitez, como ya he dicho arriba, que apenas si habló. Todo lo contrario que luego, cuando nos sentamos en una mesa del bar de enfrente de la Redacción (calle Santiago Cordero, barrio Tetuán de las Victorias) ante un plato de jamón y una botella de fino "Palo Cortao", ya que en cuanto Olano le recordó su primera entrevista cuando todavía estaban en la Sierra Maestra que les llevó al triunfo de la Revolución, se soltó  y ya no dejó de hablar (bueno, de hablar y de comer lonchas de jamón y beber una copa detrás de otra). 
                        Lo curioso fue todo lo que habló de nuestro Pérez Galdós y los "Episodios Nacionales" y en especial del que narra las aventuras guerrilleras de "El empecinado", que se conocía con lujo de detalles, tanto que según le contó algunos años  después el propio Franco a Torcuato Fernández Miranda, cuando le detuvieron en Bolivia llevaba en su macuto un ejemplar del "prontuario" sobre las guerrillas que había hecho siendo Jefe de la Legión y en base al relato de Galdós.
                      Y  curioso fue también que algo más de un año después "Diario SP" ya estuviese publicando en exclusiva para España y en formato de folletón el "Diario del Ché", donde el argentino-cubano había ido anotando sus vivencias y peripecias guerrilleras desde que entró en Bolivia con el nombre de Ramón Benitez... Eso  sí  gracias a Don Antonio D. Olano, mi amigo, que acabó siendo albacea testamentario del ya ídolo de las juventudes de todo el mundo.
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                  Y todavía más curioso fue que mis hijos crecieran oyendo y cantando conmigo la canción del "Ché" Guevara:
                                          " Hasta siempre comandante"
                   Ayudamos a quererte/ desde la histórica altura/ donde el sol de tu bravura/ le puso cerco a la muerte... 
                                  AQUÍ SE QUEDA LA CLARA/ LA ENTRAÑABLE TRANSPARENCIA/ DE TU QUERIDA PRESENCIA/ COMANDANTE CHÉ GUEVARA.
                                 Tu mano gloriosa y fuerte/ sobre la Historia dispara/ cuando toda Santa Clara/ se despierta para verte...
                                  AQUÍ SE QUEDA LA CLARA/ LA ENTRAÑABLE TRANSPARENCIA/ DE TU QUERIDA PRESENCIA/ COMANDANTE CHÉ GUEVARA.
                                 Vienes quemando la brisa/ con soles de primavera...
                                         ¡¡ Comandante ché Guevara !!
 
               Y sí, hasta siempre comandante, en recuerdo de aquella comida en la que aparte de ponerte "morao" de jamón te comiste una buena ración de callos a la madrileña.