¡Qué feo se ha puesto el mundo!
¡Qué feo, madre de Dios!
No es que fuera antes hermoso,
pero ahora es aún peor.
Basta echar sólo un vistazo
a su álbum más reciente,
pongamos del siglo XX
hasta sus fotos de hoy.
El mundo el siglo pasado
tremendo bajón ya dio,
pero en este en el que estamos
su aspecto causa pavor.
Decrépito y demacrado,
sin rastro de juventud,
por más que muy maquillado
espanta su mal color.
Sus vicios y sus pecados
han minado su salud.
Diríase que está a un paso
de su último estertor.