Idolatraban una urna

los devotos del Capital,

lo mismo lacayos de la plutocracia

que seguidores de Marx.

 

Vamos como borregos

cada cuatro años a votar,

porque el pueblo es soberano,

nos repite el marketing electoral.

 

Hay que rendir culto a la democracia,

la forma de gobierno ideal,

ideal para los biznietos del simio,

que reclaman el derecho a reinar.

 

Nuestra época tiene sus mitos,

que es obligatorio adorar;

si no te arrodillas ante ellos,

serás excluido de la sociedad.

 

Son los dogmas del nuevo escéptico,

el engreído nativo digital,

en el fondo mucho más crédulo,

que el viejo católico tradicional.