¿Dónde están los medios que se ponen la vitola de patriotas? ¿Qué espacios de análisis e investigación dedican estos medios al episodio “Blanquerna”?

Ellos, que chulean ahora, tras años de sesteo y sumisión al PP, de que son “antiglobalistas”, anti Soros y social patriotas, ¿dónde defienden a los patriotas españoles opuestos al Nuevo orden mundial y al catalanismo financiado por George Soros, que irrumpieron en una cueva de separatistas y ladrones llamada “Blanquerna” para recordar que “Cataluña es España”?

Porque allí, en el episodio Blanquerna hubo violencia, sí: la que ejerció a empujones y golpes un catalanista, tiparraco militante del separatismo del clan Pujol-CiU, y  hoy convertido en presidente de una Patronal catalana con la que se abraza Felipe VI mientras recuerda al resto de España que la oligarquía catalana somete al resto de regiones, roba a los españoles y paga a una generalidad sediciosa y criminal.

Miren: El Correo de España y Radio Ya han sido los únicos medios que han brindado al caso Blanquerna la atención, la objetividad y el análisis que merecía. Por encima de siglas, de programas y de partidos, creemos y defendemos verdades irrevocables, banderas que jamás se arrían y la unidad indisoluble de España. El resto de medios de la derecha liberal podrán jugar a disidentes, podrán contarnos que son muy antiglobalistas o tendrán popes con sapiencia acreditada en Historia y disciplinas admirables, pero no tienen arrestos para denunciar la injusticia pues los muchachos de Blanquerna no eran monárquico-borbónicos, ni “constitucionalistas”, y además llevaban el yugo y las flechas o pertenecían a Alianza Nacional.

Los que defendemos los credos nobles y sinceros de los hombres que luchan por encima de partidos, de Constituciones de opereta y de formas fallidas de Estado, denunciaremos la injusticia de Blanquerna. Los que sirvan, como vulgares plañideras, a unas siglas de partido, a una Constitución viciada que sirve para una cosa y la contraria y los que juegan a disidentes mientras defienden “la democracia que nos hemos dado”, ésos no son la rebeldía ni la disidencia, no son la España que abraza la Verdad, no son la España que ama a sus mejores.

Verán: hace unos días se produjo la detención de Pedro Pablo Peña, líder de Alianza Nacional. Una detención que refleja abuso, arbitrariedad y que viene impulsada por la “Fiscalía del Odio”.

En El Correo de España no faltan quienes tenemos diferencias ideológicas con Pedro Pablo Peña. Pero jamás renunciaremos a denunciar cómo la voz de Pedro Pablo que no anima a la ruptura de España, que defiende con lealtad el sentido cristiano de Europa y que nunca ha promovido crimen alguno contra la Tradición española ni contra el catolicismo, es perseguida por motivos estrictamente políticos.

Los que profanan capillas católicas cometiendo insultos y ataques a las creencias de los feligreses, gozan de “libertad de expresión” y si asaltan un templo son perdonados por la jerarquía purpurada. Los curas catalanes y vascos que ensalzan las banderas separatistas de la banda terrorista ETA y de Terra Lliure gozan de la X en el IRPF. Los filoterroristas que metieron a Ortega Lara en un zulo durante 532 días, y los matones de Terra Lliure indultados por Jose Maria Aznar, están hoy sentados en las Cortes españolas. Las feministas y frentepopulistas del “Arderéis como en el 36” estampan cada día, en cada discurso, y en cada tweet, su voluntad macabra de ir a la guerra civil. ¿Y el detenido, el perseguido,  el que “odia” y es peligroso, es Pedro Pablo Peña?

Ante la injusticia del caso Blanquerna, como ante la sañuda persecución que sufre el líder de Alianza Nacional, los mojigatos, los cipayos que venden su alma al establishment y al régimen del 78 al que no osan criticar, no levantan la voz. Sus ganas de pasar el cepillo y recibir subvenciones, su renuencia a criticar -ni siquiera de manera constructiva- el deshonor que lleva inserta una “Transición” que fue desastrosa, les hace mirar para otro lado.

Enhorabuena a El Correo de España y a Radio Ya por ofrecer testimonio de lucha, rebeldía y contestación. Porque informar no es limitarse a los lugares comunes de la derecha liberal y bienquedista. Porque informar es casarse con la verdad, con la espontaneidad, y defender a los perseguidos y a los criminalizados que por encima de todo llevan el nombre de España grabado en sus entrañas