En la hostia consagrada

está el Salvador verdadero.

Tú apenas eres nada,

Él es Dios por entero.

 

El mismo que está en el cielo

está bajo la forma oculto

para ser nuestro consuelo

y podamos darle culto.

 

Con los sentidos no te veo

muestran solo la apariencia,

pero que estás presente creo

con mi fe y mi inteligencia.

 

El pan ha convertido

el sacerdote en tu carne

y el vino ya no es vino,

sino tu misma sangre.