En estos tiempos en que la pureza,

de tan menospreciada,

pareciera no valer nada,

tu ejemplo, María Goretti,

reluce como un sol resplandeciente.

Tú que defendiste con tu vida

el tesoro sagrado de tu virginidad,

intercede por nosotros desde el Cielo

para que sepamos vivir en castidad.

Y enséñanos también la otra lección

que nos diste en este mundo:

el saber, llenos de amor,

a quien nos agrede dar nuestro perdón.

Santa María Goretti, virgen y mártir,

ruega por nosotros

para que lleguemos a estar

contigo y todos los santos

mañana en la eternidad.