¿Podría hablarnos brevemente de las políticas de memoria en España? ¿Cuáles han sido las razones principales para la exhumación del general Franco y cómo se relaciona esto con la herencia ideológica de la Guerra Civil Española?

La ley de memoria histórica nace en 2007 con el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero. Con esta ley, entre otras medidas, se comienza a eliminar cualquier símbolo relacionado con el franquismo: nombres de calles, plazas, estatuas, monumentos, etc. Esta ley se ha venido aplicando desde entonces y no sólo ha eliminado monumentos franquistas. Este año se retiraba una estatua de Franco en Melilla, la última que quedaba en España, en la que se le representaba como comandante de la Legión en 1923. Franco y sus legionarios salvaron a la ciudad de ser masacrada por los moros, es decir es un hecho que no tiene nada que ver con la Guerra Civil, pero han aplicado esta ley para derribarla. En Baleares el mes pasado quitaron varias calles por “franquistas”, entre otras las dedicadas a los almirantes Churruca, Gravina y Cervera, fallecidos en 1805, 1806 y 1909 respectivamente. También se está utilizando la ley para derribar las cruces a los asesinados por el bando republicano. En realidad lo que se pretende es borrar todo el pasado de España que no concuerde con su ideología radical. El actual gobierno social-comunista pretende dar un paso más con la ley de memoria democrática y que sea un delito defender cualquier política llevada a cabo por el franquismo, de modo que podrían multar o encarcelar a un historiador por hablar de hechos históricos. Todo esto mientras se han dedicado calles y estatuas, por ejemplo, a las brigadas internacionales organizadas por la Komitern.

La exhumación de Franco fue uno de los compromisos del actual presidente, Pedro Sánchez, y la razón esgrimida fue que el Valle alberga caídos en la Guerra Civil (de ambos bandos) y que Franco no lo era. El Valle era un símbolo de reconciliación, pero este gobierno tomó esa medida como una medida propagandística, para satisfacer a los sectores radicales de la izquierda y promover el enfrentamiento entre españoles. Hay algunos que quieren ganar hoy la guerra que perdieron hace ochenta años.

¿Es Franco un héroe para la población española en general? Por un lado salvo a España del comunismo, pero, por otro lado, no todo el mundo está familiarizado con las consecuencias del comunismo como los europeos del este.

A Franco se le usa continuamente en el debate político, pero a la vez es un gran desconocido y el objetivo es que cada vez se conozca menos ese período de la historia de España. La versión histórica que se está imponiendo a base de leyes es la de que Franco acabó con un régimen democrático. Es una versión de buenos y malos en la que unos crímenes son olvidados y otros son repetidos o exagerados hasta la saciedad. En esta versión los socialistas, los comunistas y Stalin luchaban por defender la democracia y la libertad, y Franco es un fascista que quería oprimir al pueblo español. Es básicamente el mismo relato que se mantuvo durante la Guerra Civil. No se trata de historia, es pura ideología.

Efectivamente, aquí no sufrimos la dictadura del proletariado gracias a la victoria del bando nacional y como en buena parte de Europa occidental hay una visión idealista e incluso romántica del comunismo. Las chekas, los asesinatos políticos, la persecución de los católicos o las matanzas, son temas de los que no se quiere hablar. Sin olvidar a los casi mil muertos provocados por la banda separatista vasca ETA, una organización marxista-leninista cuyos herederos políticos están en el Parlamento y apoyan al gobierno. Nos dicen que hay que pasar página con este asunto, su último atentado mortal fue en 2009, pero nos recuerdan cada día a las víctimas de bando nacional en la Guerra Civil.    

¿Cuáles son los principales argumentos de los izquierdistas contra Franco?

Franco es el mal absoluto. Franco da un golpe de estado contra la democracia, aunque dos años antes lo hiciera la izquierda. Franco bombardea a la población civil, aunque los primeros en hacerlo son los republicanos en el norte de África y en Cabra en 1936. Franco es apoyado por los dictadores, aunque el principal apoyo de la República es Stalin. Y así con todo. Es una argumentación puramente ideológica y que se niega a aceptar la responsabilidad de la izquierda en la Guerra Civil. Y lo mismo sucede con el período posterior a la guerra, no hay nada bueno en el régimen de Franco. Lo más gracioso es que los que más hablan de la dictadura de Franco no tienen ningún problema en posar con símbolos de la DDR o en alabar a Lenin.    

¿Existe algún compromiso ideológico o histórico entre los que apoyaron a cada bando del conflicto en la Guerra Civil Española?

Supuestamente la transición a la democracia debía marcar el final del enfrentamiento abierto durante la Guerra Civil, pero lo cierto es que no ha sido así y se han vuelto a abrir heridas por intereses puramente políticos. Además de que estas políticas no parecen tener fin, está por ver el futuro del Valle de los Caídos porque la exhumación de Franco no ha sido más que el principio. La idea del gobierno es crear allí un centro que explique lo que sucedió en la Guerra Civil, es decir, que cuente su versión, convertirlo en un cementerio civil y expulsar a los monjes benedictinos que lo dirigen. También se ha planteado el futuro de la cruz de 150 metros de altura que Podemos ha pedido demoler, algo que de momento no está sobre la mesa según los socialistas. El odio contra la religión católica sigue presente en buena parte de la izquierda española.     

Este año el Partido Socialista Obrero Español y Podemos han permitido la expropiación de propiedades de aquellos que tengan más de diez pisos. ¿Significa esto que a España le espera el destino de Venezuela si continúan estas políticas?

Esta es una medida que de momento se ha tomado en las Islas Baleares, donde el gobierno socialista con apoyo de comunistas e independentistas ha expropiado 56 viviendas durante siete años a cambio de una baja indemnización a sus propietarios. Podemos quiso llevar la misma medida a nivel nacional, pero de momento ha sido rechazada por los socialistas. Lo que si han favorecido es la ocupación ilegal de viviendas, un problema que se está convirtiendo en una auténtica plaga en España. No obstante, algunas medidas de nuestro gobierno parecen propias de Venezuela, como es el control de los medios y de la justicia. La relación directa entre Podemos y los dirigentes chavistas también han causado situaciones comprometedoras para el gobierno, como la visita de Delcy Rodríguez, vicepresidente venezolana, que tiene prohibida la entrada en la Unión Europea, pero se reunió con un ministro socialista en el aeropuerto de Madrid. O el inexplicable rescate de 53 millones de euros a la compañía aérea Plus Ultra relacionada con el gobierno de Maduro.    

¿Podemos decir que las políticas de memoria histórica causaran una mayor polarización? En caso afirmativo, ¿podría España evitar los procesos que se han producido en Estados Unidos desde 2020?

Así es, y precisamente es lo que se buscaba, generar tensión y provocar enfrentamiento. Lo peor es que esta ley de memoria histórica ha contado con el apoyo de todos los partidos, no sólo de la izquierda, y la derecha liberal (Partido Popular – PP) y el centro (Ciudadanos) han entrado por el aro. Solo VOX ha pedido que se derogue esta ley. Ahora mismo hay elecciones regionales en Madrid. El eslogan de campaña de la candidata del PP, Isabel Díaz Ayuso, es “Comunismo o Libertad” y Pablo Iglesias, de Podemos, se presenta a las elecciones para “detener el fascismo”. Es decir que se ha vuelto al discurso del pasado.   

Desgraciadamente la situación está empeorando. En esta misma campaña en Madrid, como en las anteriores, se han producido incidentes cada vez más violentos por parte de los antifascistas contra los actos políticos de VOX. También hemos visto la violencia de la extrema izquierda independentista en Cataluña. Una violencia que en muchos casos es alentada por miembros de los partidos que están en el gobierno, tanto a nivel regional como nacional, o tolerada por el ministerio del interior. Por tanto, la situación es muy complicada. Incluso aunque se produzca un cambio de gobierno se ha creado el caldo de cultivo para el enfrentamiento y la violencia. Hay que tener en cuenta que España es un auténtico laboratorio para las políticas globalistas y que la primera persona con la que se reunió nuestro presidente de gobierno fue con George Soros, por lo que un escenario como el norteamericano no es descartable.