Hay luz detrás de un agujero negro. Lo que ya se suponía como cierto ha sido confirmado por una evidencia visual hasta ahora insólita. La noticia nos ha llegado a los españoles, en uno de los países europeos con más horas de sol, con el precio de la luz por las nubes. Podemos buscar el agujero negro en nuestro cielo mientras planchamos de madrugada. Habrá que agradecérselo a nuestros políticos progresistas, a este Gobierno autodenominado como “social”. Y aunque toda evidencia indica lo contrario, parece que buena parte de la población sigue creyendo en que Pedro Sánchez es bueno y nos quiere salvar de un virus muy malo. De que vacunándose se puede volver a la normalidad. A todas luces en España se nos han fundido los plomos. Sin remisión. La lobotomía efectuada a la población durante décadas, con implacable constancia, nos ha dejado a todos con pocas luces. Avanzando a tientas. Decisiones tiránicas vestidas como democráticas por los medios de manipulación y demás mecanismos de propaganda son celebrados como el epítome de la libertad. Cuando algún acontecimiento resulta tan escandaloso que nadie se siente capaz de afirmar que el emperador está vestido, el Poder apuesta por la mala memoria de los ciudadanos en lo que a desmanes políticos se refiere. Y acierta: dos semanas después si alguien tiene el empeño de recordar lo ocurrido, se le manda callar como si el tema fuera cosa del Pleistoceno. Es mejor seguir hablando de la Guerra Civil; profanar a los muertos, hacer estallar la Cruz; prohibir la palabra y la vida pública a todo disidente. Así avanzamos hacia el corazón de las tinieblas. Una gran operación que se está completando a pasos agigantados y que tardará años en culminarse. Catapultados al Gran Reseteo del Nuevo Orden Mundial, gracias a la “oportunidad” de la COVID-19.

Recuerdo el final de la primera temporada de True Detective —seguramente la menos interesante de las tres que hay—: dos policías, uno está herido y en silla de ruedas, salen fuera del Hospital para fumarse un cigarrillo; entonces miran al cielo, y uno cuenta lo que vio mientras recibía sus heridas de cuchillo a manos de un maníaco, tan solo unas horas atrás. Cohle, desde la silla de ruedas y mirando al cielo, le dice a Hart: “Es una vieja historia. La más vieja: luz contra oscuridad”. Hart responde: “Pues yo diría que la oscuridad tiene mucho más territorio”. Cohle concluye: “En eso tienes razón, pero creo que no lo has entendido. Tiempo atrás solo había oscuridad. Si me preguntas, la luz gana”. The light's winning.

En La Gaya Ciencia, Friedrich Nietzsche escribió: “Porque el rayo, el trueno, la luz de los astros, y los actos heroicos de los hombres requieren su tiempo para arribar”. Mirando a la realidad uno le daría la razón a Nietzsche, y añadiría: y no tienen mucha prisa por llegar. Estamos todos necesitados de luz, tenemos esperanza en su llegada porque se nos ha prometido. Necesitamos un rayo entre la lluvia, un trueno en la noche, un astro que nos guíe de vuelta a casa, un acto heroico que nos dé fuerzas para poder imitarlo. Y, sin embargo, a pesar de la docilidad, el sectarismo, la falta de crítica, el adocenamiento intelectual, la perversión mental, la atomización social, la bajeza moral y el servilismo vocacional que nos rodean, no sea descabellado afirmar que la luz gana. Que cada día hay más refractarios dispuestos a combatir en una auténtica Guerra Silenciosa a la que su conciencia despierta. Los actos de este mundo solo son un reflejo de lo que ocurre en la otra parte. Fuerzas sobrenaturales interfieren en nuestra realidad a través de sutilísimas intervenciones o representadas en agentes humanos de todo signo. El Mal tiene los suyos; el Bien también. Y a quienes aspiramos a incorporarnos al bando del Bien, no nos debe caber duda alguna de lo prometido siglos atrás: que al final las fuerzas del Bien prevalecerán sobre las fuerzas del Mal. Incluso cuando todo aparezca oscuro, en pleno Kali Yuga, porque estará a punto de arribar el Bien en esta tierra. En otra película se decía: la noche es más oscura justo antes del amanecer. Quizá haya luz al final de nuestro agujero. The light's winning.