El cabo Recio, como así le conocían sus compañeros, no dudó ni por un momento en tirarse al río, para tratar de salvar a un hombre al que arrastraba la corriente, debido a unas inundaciones.
Minutos antes había recibido una llamada de auxilio desde la central, en la que alertaba de la caída al río de un hombre, al que arrastraba la corriente,  inmediatamente se dirigieron al lugar indicado  donde provisto de una soga, que se ató al cuerpo mientras sus compañeros lo sujetaban, tratando  en vano de agarrar al náufrago...." pasó a unos cinco o diez metros de mi pero ya iba ahogada  no pude llegar a sacarlo".
 
Gracias a haber hecho el servicio militar en  la policía militar y a través de su relación con la policía armada, animado por su hermano que por motivos de visión no pudo entrar, decidió solicitar su ingreso, aprobando y siendo destinado, tras su salida de la Academia,  a Madrid y tras tres meses de prácticas fue destinado a Bilbao, era agosto del año 1977.
 
En los llamados " años de plomo" , " estábamos en plena transición democrática entonces ya al llegar allí , pues bueno ya sabíamos cómo iba aquello, las medidas de protección pues yo creo que como todos los compañeros que pasamos por allí, siempre con una bala en la recámara.....era una condición esencial ponerse de espaldas a la pared y frente a la puerta".