El 15 de octubre de 1977, se aprobó una de las leyes más infames de la historia de España, la ley de Amnistía, que al mismo tiempo se ha convertido en uno de los hechos más manipulados de nuestra historia reciente.

La ley de Amnistía fue la que vació las cárceles de presos etarras. Todos los que había entonces, incluidos los que tenían delitos de sangre, fueron puestos en libertad. Casi 300 presos etarras fueron puestos en libertad. ¿Cuál fue el resultado? En 1977 ETA había asesinado a 17 personas. En 1978 asesinó a más de 70 (según algunas fuentes a 107 ese año). Empezaron los años del plomo, la época en que ETA asesinaba en cantidades industriales. Eran los que habían salido de la cárcel con la ley de Amnistía, la misma ley que según el PSOE, PCE y PNV iba a "pacificar Euskadi" hizo todo lo contrario, multiplicar por 10 los asesinatos.

La intención original del gobierno de Suárez era que solo salieran los auténticos presos políticos, los comunistas, como Marcelino Camacho, y otros sindicalistas ilegales, lo cual hasta cierto punto era lógico, al empezar un nuevo régimen democrático. Pero toda la izquierda y los separatistas vascos y catalanes, exigieron que la amnistía alcanzara a "todos los presos", es decir, a los etarras. También toda la nueva " prensa democrática", empezando por el diario EL PAÍS, apoyó la amnistía total y ello a pesar de que las encuestas decían que, con buen criterio, la gran mayoría de la gente en España, se oponía a que salieran los presos etarras de las cárceles.

Pero los políticos y la prensa por lo visto, sabían más que la gente. La amnistía "traería la paz a Euskadi". Ya se vio que paz trajo. Al final la ley se aprobó con el apoyo de todos los partidos y la única abstención de AP. (Fuerza Nueva no estaba en el Congreso aún).

Pero si cabe, más vomitivo aún es la manipulación respecto a este tema de unos años a esta parte. Dado que en el último momento se incluyó en la ley (para hacerla más aceptable a la derecha) que también quedaba extinguida cualquier responsabilidad de agentes policiales o dirigentes políticos del régimen anterior, hoy la izquierda presenta esta ley como una imposición intolerable de los "aparatos heredados del franquismo", olvidando olímpicamente que la izquierda fue quien promovió esta ley y que sus máximos beneficiarios fueron los etarras.

En 2018 Podemos y todos los separatistas pidieron su derogación, aunque solo para los "franquistas" y dejando en pie la amnistía para los etarras. Por suerte el PSOE votó que no, conservando algún resto de decencia, junto con PP y Cs. Así se frustró la causa general contra el franquismo que intentaban organizar en Argentina desde hacía años, todo la izquierda radical y los separatistas.

Pero el PSOE radical de Sánchez va entrando en esta misma dirección, como se ha demostrado en el caso de Billy el Niño. En definitiva, son las infamias de una ley de por sí infame.