Una vez más, los intereses inmobiliarios y especulativos se han impuesto sobre los monumentales, culturales y artísticos. Lamentablemente, la amenaza de demolición que se cernía sobre las cocheras del Metro de Cuatro Caminos de Madrid se ha materializado y solo nos queda certificar su definitiva desaparición el pasado mes de abril.
Con esta decisión se pierde un magnífico ejemplo de arquitectura industrial y un icono de la ciudad de Madrid, puesto que su construcción se corresponde con los primeros pasos de uno de los ferrocarriles urbanos más importantes de Europa. Estas cocheras no sólo tenían un interés histórico, incluso artístico, sino también un interés constructivo al tratarse de una tipología realmente vanguardista en su planteamiento (estructura ligera y desnuda, sin fachadas monumentales), y de un exquisito diseño con perfilería estilizadísima, que las convirtió en un ejemplo singularísimo y de gran interés en nuestro país.
El 26 de junio de 2014 fue aprobada una Modificación Puntual del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid (PGOU) que permitía la construcción de viviendas en el espacio ocupado por las cocheras del Metro de Cuatro Caminos. Desde ese momento, asociaciones y particulares iniciaron una carrera para impedir la demolición, pero su esfuerzo no ha dado el fruto esperado.
Las cocheras fueron diseñadas por los ingenieros Carlos Mendoza y Miguel de Otamendi, director gerente de la Compañía, como depósito de trenes del metro de Madrid, entonces llamado Compañía Metropolitana Alfonso XIII. Las obras comenzaron el 19 de julio de 1917 con capitales nacionales y personal español.
La inauguración de la primera línea (Cuatro Caminos- Puerta del Sol), fue un gran acontecimiento que se celebró con asistencia del rey Alfonso XIII, el 17 de octubre de 1919. Los periódicos de la época comentaron que “es el Metropolitano una obra que realiza un importante beneficio para el problema de la vivienda económica y de verdadera utilidad para el desarrollo de las fuerzas activas, que en los momentos actuales son notas de cultura y de progreso en la vida de Madrid”.
Según periódicos de la época “una galería de doble vía de 180 metros de longitud y pendiente del 2 por 100, enlaza la estación del Metropolitano de Cuatro Caminos con las cocheras y talleres, en cuyas ocho vías de maniobras se alojará el material móvil”. Gran parte del conjunto correspondía con las cocheras originales, con estructura metálica y cubierta en “dientes de sierra”, muy atípico en Europa para esta clase de depósitos ferroviarios. Las unidades estructurales se componían de grandes vigas de celosía metálicas, apoyadas en pilares metálicos y con testeros de fábrica en ladrillo macizo con aparejo madrileño novecentista.