Ninguna sorpresa, pues. Estaba en su genocida hoja de ruta. Y sus ridículos eufemismos mediante. "Campos de aislamiento", el más encumbrado. Para "objetores de la cuarentena". Para que los que jamás pasaremos por su satánico aro, exacta traducción. Se superan en maldad. Y en estupidez.

Canadá, Argentina, Holanda, Alemania, Italia…

De momento, Canadá, Argentina, Holanda (gloriosos motines el pasado finde) y Alemania, Schleswig-Holstein y Sajonia, de momento. ¿Y el tenebroso asunto de la Cerdeña italiana con sus centros para internar a los niños “asintomáticos” que den “positivo"? En España llegarán bajo cualquier burdo pretexto - otro más - sanitario. No olvidemos a la juez prevaricadora de manual, La Mofletes, solicitando en su día una lista de cuarteles a los milikitos para recluir a los "asintomaticos”…

Campo_concentracion_Argentina

…Y nadie sabrá qué le ocurrirá a la peña que enchironen en estos campos de concentración. Si mueren allí, de exterminio, claro. Todo esto recuerda a los llamados campos FEMA (Federal Emergency Management Agency: Agencia Federal para el Manejo de Emergencias) para los resistentes, al más puro estilo nazi o comunista.

Un campo de concentración es un campo de concentración…

¿Evocamos Auschwitz, Dachau y Treblinka o Solovkí, Vorkutá y Kolimá y nada decimos de nuestro horror presente? Se llama hipocresía. Sin más. Sean ustedes “rojos” o “azules”, tan solo colijo hemiplejia moral. Y olvido del presente. En fin.