Gómez Fernández de Córdoba ha sido presentado como el sucesor del General Luis Antonio Boixareu en la Secretaria General del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial. El General Luis Antonio Boixareu Torres terminará de ejercer sus funciones en próximas fechas y Alfonso Carlos Gómez Fernández de Córdoba, Vicealmirante de la Armada, tomará posesión en ese mismo momento.
 

Al menos esto es lo que ha comunicado el más que discutido director de la NASA española, Teniente General José María Salom Piqueres, a todos los altos cargos del centro de investigación y representantes de los trabajadores.

Una vez más el INTA nos deja un titular, ya que este más que seguro futuro nombramiento, viene precedido de una polémica que no conoce todo el mundo y que, según algunos Jefes de Departamento del Centro de Defensa ubicado entre Torrejón de Ardoz y Ajalvir, podría ser una nueva aberración por parte de Salom.

El Vicealmirante Gómez Fernández de Córdoba fue cesado en agosto de 2018 por Margarita Robles y ordenada su prejubilación meses más tarde. El Vicealmirante se convierte así en un militar marcado y que aterrizará en uno de los puestos más importantes en defensa para gestionar un presupuesto del orden de cien millones de euros.

Gómez Fernández ocupaba el cargo de subdirector de reclutamiento en el Ministerio de Defensa hasta agosto. Una de sus últimas gestiones en el puesto estuvo relacionada con las polémicas oposiciones al Cuerpo Militar de Sanidad en la especialidad de Psicología, que fueron anuladas por Defensa tras dejar fuera a una aspirante con tatuajes.

Defensa ordenó volver a convocar las pruebas y los afectados por su repetición presentaron un recurso. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid dictaminó la suspensión de la segunda convocatoria. Y por el camino, el ministerio comunicó al vicealmirante su cese.

Después de esta polémica y una vez restituido en el cargo, puestos al habla con responsables de defensa, hemos sido conocedores que la opinión generalizada en el ministerio con el INTA como protagonista, es que se ha convertido en un centro para admitir militares en proceso de jubilación, entre los que no se encuentran perfiles preparados para la investigación y que está poniendo en peligro los recursos del centro. Fuentes sindicales hablan de posibles recortes que en materia de productividad podrían sufrir los trabajadores, como una acción parte de un supuesto proceso de militarización encargado por el Ministerio de Defensa de todas las áreas de investigación, en un sinsentido que no entendemos a donde nos quieren llevar.

Desde principios de los años cuarenta, el INTA realiza tareas de investigación y desarrollo, habiéndose convertido en el referente mundial español en cuanto a ciencia y tecnología se refiere. Hoy en día y con unas envidiables instalaciones, tenemos un centro desaprovechado, sin proyectos o proyectos en fase de erradicación, con una situación que nadie se atreve a contar con nombres y apellidos, pero que está cerrando cada día más puertas y acabando con la ilusión que siempre se ha vivido desde el control situado en el kilómetro 4 de la carretera de Torrejón a Ajalvir, hasta el final de sus instalaciones. El proceso de militarización y la falta de especialistas, sumado a las intenciones que por los hechos ocurridos tiene Defensa para con el centro que dirige posiblemente el que sea un gran profesional de la guerra, hacen que nadie apueste por el futuro del INTA.

Esta era la descripción de la situación actual del centro, que hacía a este medio uno de los históricos sindicalistas afines al gobierno y con más de 30 años de trayectoria laboral.