La mujer del César no sólo tiene que ser honrada…además debe de parecerlo. Esta manida frase, no exenta de cierto tinte machista, bien podría aplicársele a la actitud que Sergio Ruiz, pareja sentimental de Dana Leonte y único investigado hasta el momento por su desaparición, muestra públicamente tras su reciente puesta en libertad provisional bajo fianza acordada por la Audiencia Provincial de Málaga.

Bien es cierto que su actitud chulesca e indolente -más preocupado por reencontrarse con su caballo “Macareno” que por pasar inadvertido ante los medios-, sus antecedentes por maltrato doméstico con otras exparejas, los problemas familiares que arrastraba – su propia madre le denuncio y solicitó una orden de alejamiento dos meses antes de la desaparición de Dana-, el carácter bronco, e incluso agresivo, que se permite transmitir, e incluso la escasa preocupación y empatía que demostraba públicamente los días posteriores a la desaparición de Dana no le convierten en un homicida, independientemente de que de su comportamiento pudieran desprenderse ciertos rasgos compatibles con la psicopatía, lo que correspondería determinarlo a los psicólogos forenses.

Pero no es menos cierto que su actitud, bajo mi humilde opinión, poco o nada está contribuyendo a la ingente labor realizada por su abogado, Juanjo Moreno, quién tras varios intentos fallidos consiguió su puesta en libertad provisional bajo fianza, consiguiendo reducir la misma de los 25.000 € solicitados inicialmente por la Audiencia Provincial a los 8.000 € en que finalmente quedó fijada…Sergio no debería olvidar el hecho de que, con toda probabilidad, se verá sentado en un banquillo y su destino quedará en manos de un jurado popular formado por nueve mujeres y hombres, hecho que su abogado, estoy convencido, tiene bien presente.

Pero he aquí la nueva vuelta de tuerca que podría complicar más aun si cabe la situación de Sergio Ruiz, pudiendo incluso provocar su vuelta a prisión hasta la espera de juicio. Con un margen escasamente de horas desde que el único investigado es puesto en libertad se facilita al Juzgado que instruye el sumario un informe elaborado por el Grupo de Apoyo Tecnológico Operativo (GATO) de la Guardia Civil que demuestra, mediante la geolocalización de los teléfonos móviles de Dana y de Sergio, que el investigado estuvo hasta en trece ocasiones en los alrededores del paraje en el que apareció el fémur de la desaparecida, situado a unos setecientos metros de la vivienda que compartían…pero lo que resulta aun más llamativo y difícil de explicar por su parte son las horas a las que dichas visitas a dicho lugar se producen en diferentes días del mes de junio pasado, siempre entre las 23:40 y las 3:51 horas.

Por otra parte, el mismo informe demuestra que Sergio y Dana estuvieron juntos la tarde de su desaparición, que incluso realizaron un trayecto comprendido entre Arenas, localidad en la que ambos residían, y Vélez- Málaga, y que incluso los periodos de inactividad que presentan sendos móviles son coincidentes según la geolocalización de estos, lo que viene en gran medida a desmontar la coartada ofrecida por Sergio respecto a la tarde en que se perdió el rastro de Dana.

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Si a ello le añadimos la aparición de nuevos restos óseos pertenecientes a Dana, como son fragmentos de tibia, costillas, peroné y de una vértebra; la exhaustiva limpieza realizada de la vivienda que compartía la pareja en los días inmediatos a la desaparición de la joven; la denuncia interpuesta por Dana a Sergio meses antes de la desaparición, sumada a todos los demás aspectos de la personalidad, actitud y antecedentes del investigado que mencionaba al comienzo del artículo, considero que, de haber llegado ese informe a tiempo, no se hubiera acordado la libertad provisional de Sergio Ruiz, pues como afirmaba la propia Audiencia Provincial de Málaga, los indicios existentes “arrojaban una fuerte sospecha de autoría” sobre el investigado.

No podemos obviar que la prisión preventiva no puede nunca ser utilizada como un anticipo de la posible pena que el acusado, investigado aun en este caso, pudiera llegara a cumplir. Sus objetivos principales, resumidamente, son conjurar el riesgo de fuga y abstracción a la acción de la Justicia, evitar la obstrucción de la Justicia mediante la eliminación, alteración u ocultamiento de pruebas, así como impedir una hipotética reiteración delictiva sobre los bienes jurídicamente protegidos. Que Sergio tiene un arraigo social más que consolidado es algo que huelga decirlo, así como que una hipotética reiteración delictiva sobre el bien jurídico protegido, la vida e integridad de Dana Leonte, no podría producirse pues, desgraciadamente, todos los indicios apuntan a su fallecimiento…pero ¿ocurre lo mismo respecto a la posible eliminación, alteración u ocultamiento de pruebas? Bajo mi punto de vista la respuesta es no, rotundamente no.

Si partimos del hecho de que a fecha de hoy hay un único investigado por la desaparición de la joven rumana, que el cuerpo de esta no ha sido localizado, tan solo fragmentos óseos, ni siquiera el cráneo, y que lo mismo ocurre con la supuesto arma homicida y con los utensilios que fueron utilizados para el probable descuartizamiento de la joven, a entender del que suscribe, la decisión de la Audiencia Provincial de Málaga resulta, cuando menos, arriesgada.

La acusación particular, en base al informe aportado por el GATO, ya ha solicitado el ingreso nuevamente de Sergio Ruiz en prisión provisional, lo que sin duda provocará un encendido debate dentro de los órganos judiciales competentes, encargados de administrar Justicia en relación con la desaparición, y más que probable homicidio, de Dana Leonte, esa joven rumana de treinta y un años, madre de una niña de siete meses, a quien sus más allegados definen como “una mujer muy luchadora y valiente”.