Ningún español, familiar o no, nunca puede olvidar esta macabra tragedia, que por ahorrarse unos miles de euros, la basura política, en lugar de llevarles y traerles en un avión nuestro de total garantía, mientras que ellos se gastan millones en putas

Se dice en el Ejército que la “Disciplina y el Cumplimiento de las órdenes, son básicas e imprescindibles, para un militar?

¿También hay que obedecer, sabiendo que vas a morir, por ahorrarse unos miles de euros, unos criminales políticos, en un avión sin revisiones mínimas, con un largo historial de accidentes?

¡Qué poco vale la vida de un militar, para esta gentuza de politicastros miserables, sin escrúpulos, sin dignidad y sin corazón, a sabiendas de que hagan lo que hagan, no les va a pasar nada!

Estas RATAS inhumanas, de basura política están en otro nivel, están en el nivel de las CLOACAS, repartiéndose el festín

En 20 años por Afganistán han pasado 27.100 españoles, con 28.000 patrullas, con 1.400 misiones de guerra.

De los 104 muertos, fueron presuntamente asesinados, 62 militares más 2 intérpretes, por retornar a España en un avión CHATARRA extranjero, en lugar de irles a buscar un avión español, de las Fuerzas Armadas. Todo por orden del ASESINO Ministro de Defensa Trillo y los altos Mandos militares, que no pararon esta tragedia y que no han sufrido juicio alguno, ni les han metido en la cárcel, para el resto de sus putas vidas.

Los militares españoles montaron en ese avión chatarra, a sabiendas que tenían grandes posibilidades de estrellarte.

El balance de España en Afganistán: 27.100 militares, 102 muertos y 4.000 millones de euros

RANGOS DE LOS MILITARES MUERTOS:

1 Tte. Coronel, ascendido a Coronel

5 Comandantes ascendidos a Ttes. Coroneles

9 Capitanes ascendidos a Comandantes

6 Tenientes ascendidos a Capitanes

2 Alférez ascendidos a Tenientes

1 Suboficial Mayor ascendido a Teniente

3 Subtenientes ascendidos a Suboficial Mayor

13 Brigadas ascendidos a Subtenientes

14 Sargentos 1º ascendidos a Brigadas

12 Sargentos ascendidos a Sargentos 1º

7 Cabos 1º ascendidos a Cabo Mayor

6 Cabos ascendidos a Cabo 1º

21 Soldados ascendidos a Cabo

2 Intérpretes  

1 Subinspector

1 Agente de Policía

En 2003 el modelo de avión Yakolev 42 acumulaba tres accidentes y 500 muertos. Tras el accidente se supo que los militares habían alertado de las malas condiciones de las aeronaves, sin que sus quejas fueran atendidas.

"El Yak 42 era una tartana, los propios militares españoles se habían quejado ya 14 veces antes de que se produjera el accidente, en las condiciones en las que estaban siendo trasladados, desde España a Afganistán. Aunque le salía más barato al Gobierno, en realidad la seguridad era lo que no estaban revisando", explica Ramón Javier Campo, autor de 'Yak 42, honor y verdad'.

A la mayor catástrofe aérea del ejército español en tiempos de paz, se unió una pésima gestión de la identificación y repatriación de los cadáveres. "Se forzó el entierro de esas 62 personas en la base de Torrejón. El 28 de mayo de 2003 para llevarlos corriendo a ese entierro 30 de los muertos no estaban identificados", explica Campos.

El escritor cuenta que "lo peor de esta tragedia es que con estos 30 muertos no identificados no acertaron al enviarlos a sus lugares de origen y hubo que exhumarlos para identificarlos y entregarlos a sus familias".

Ana Pastor habla con una de estas familias, Amparo Gil y Paco Cardona, los padres de Francisco José Cardona, recuerdan como recibieron la noticia del accidente, cuando esperaban en Zaragoza la llegada de su hijo, al que habían ido a buscar: "Llegó el coronel de la base y nos confirmó que nuestro hijo había fallecido", explica la madre de una de las víctimas.

Los padres aseguran que las quejas sobre el estado de los aviones eran de sobra conocidas: "El avión era un desastre, todos los compañeros lo dijeron".

El enfado de las familias fue evidente en el funeral de Estado. Allí mismo vieron que unos féretros estaban identificados con chapitas grabadas mientras otros tenían cartones con los nombres: "Esos 30 féretros en el mismo avión los habían identificado aleatoriamente", cuenta Amparo Gil.

El cuerpo de su hijo fue entregado a otra familia que creyendo que era su familiar lo incineró y sus padres recuerdan emocionados que antes de irse a las misiones su hijo siempre les decía: "A mí incinerarme no, a mí enterrarme como esté que no quiero ser víctima de las llamas"

¡Honor y gloria, para estos militares inocentes, que cumplieron la disciplina, por encima de su propia vida!

Homenaje a los españoles caídos en Afganistán

 

La tragedia del Yak-42, contada por familiares de las víctimas