Desde hace unos años, numerosos capos e informes de organismos internacionales afirman que existe superpoblación en el planeta Tierra y que es insostenible el sistema.

Numerosas personas, incluyendo a científicos relevantes han afirmado que  el coronavirus del 2020 ha sido creado en un laboratorio para eliminar a una parte de la población y que su mutación natural  llevaría ochocientos años.

En septiembre de 2019, el Grupo del Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud (OMS)  anunció que estaba próxima una pandemia, causada por un patógeno respiratorio, que exterminaría a entre 50 y 80 millones de personas. Tanto el Grupo del Banco Mundial como la OMS son organismos de Naciones Unidas y, por tanto, tienen su naturaleza intergubernamental.

Semanas después, el 18 de octubre, algunas relevantes organizaciones privadas se reunieron para hacer un simulacro para responder a dicha pandemia, sanitaria y económicamente, entre ellos Bill Gates, en el llamado Evento 201. ¿Por qué los gobiernos ignoraron el anuncio de la ONU?

Oficialmente ha habido más de cuatro millones de muertos, la mayor crisis económica vivida por todos nosotros, ha aumentado el poder de Naciones Unidas y de la Unión Europea y el totalitarismo de los gobiernos, pedido en parte por las asustadas masas y sus medios de información (TV, prensa...).

Como hemos informado, la ONU, expresando la opinión de los gobiernos más poderosos e influyentes, ha impulsado la eliminación de la libertad de información, tanto en los medios como en las redes sociales, destruyendo el derecho a estar informado que es, probablemente, el principal derecho social para evitar el totalitarismo.

A pesar de la nefasta gestión de la OMS, más de 20 gobiernos y la Unión Europea han pedido que la OMS tenga más poder para controlar futuras pandemias, dando por hecho que las habrá.

Por primera vez en la historia, se han aprobado vacunas experimentales, siendo recomendadas por la ONU y los gobiernos, a pesar de los catastróficos efectos adversos, incluyendo más de 20.000 fallecimientos en Europa. Incluso los gobiernos están vacunando a la gente ilegalmente, obviando el requisito legal del consentimiento informado.

En este contexto, el 12 de julio de 2021 la ONU publica una noticia con el siguiente titular: “La OMS emite las primeras recomendaciones sobre la edición del genoma humano”, aclarando que se trata de “las primeras recomendaciones mundiales para que la tecnología de alteración del ADN, conocida como edición del genoma humano, se utilice como una herramienta de salud pública segura eficaz y ética,que beneficie a todos”, porque “tiene el potencial de hacer avanzar nuestra capacidad para tratar y curar enfermedades”, incluyendo “la edición del genoma humano germinal y hereditario, lo que puede incluir a los embriones humanos en desarrollo”.

La OMS hace “recomendaciones específicas” para su uso “para mejorar el rendimiento deportivo”. De esta forma la ONU pretende cambiar las reglas de las competiciones deportivas que tenían prohibido cualquier tipo de medicación “para mejorar el rendimiento deportivo”. Es probable que la ONU utilice la admiración hacia los deportistas para conseguir un apoyo masivo para la alteración genética.

Las instituciones defienden los intereses de sus dirigentes, aunque son contrarios al interés general, concretamente el mayor negocio del mundo que es la corrupción (en 2018 suponía un 5% mundial según la ONU y, según la UE, un 4,8% en la UE y un 8% en España), por lo que es evidente que esta tecnología, va a ser utilizada contra quienes se quejen del creciente totalitarismo y para disminuir la población.

Como a los países ricos no les interesa disminuir su población para que no disminuya su economía, se protegiendo el totalitarismo de los países que no son ricos para seguir potenciando la inmigración que aporta masas más sumisas y agradecidas a las instituciones.

La solución pasa por una Era #PostDemocracia.

 

 

Javier Marzal

Presidente de la International Association to Change the World