Nos abruman en los informativos con la solidaridad de los balcones, los resistirés y los abrazos, que en nada se diferencian de los cobardes minutos de silencio cuando asesinaba ETA, los cantos de "Imagine" ante cualquier atentado islamista o los lacitos de colores para cualquier reivindicación absurda.

La realidad es esta foto de una vecina que trabaja en un supermercado y que le han dejado sus vecinos, seguramente después de haber estado aplaudiendo y cantando como locos en los balcones.

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La contestación en rojo es de la vecina en cuestión y no se ve muy bien en la foto, pero resumiendo les dice que "les da las gracias por su solidaridad, les agradece muy irónicamente los aplausos en los balcones, les pide que no le den instrucciones de limpieza, pues ella es la más interesada en no contagiar a los suyos y termina dándoles las gracias por haber hecho llorar a su hijo de 10 años"