Nunca fue fantasmagórico virus. Lo mismo que la polio era letal DDT. O las anilinas o anilidas del aceite de colza nada eran: intencionado ataque químico de la asesina OTAN/CIA contra la población española, año 1981. O Lee Harvey Oswald jamás fue solitario tirador. Como (casi) siempre, nada es lo que parece.

Inexistente virus, ergo otra (y macabra) cosa

Nunca fue espectral SARS-CoV-2. Jamás. Pluralidad de tóxicos (no ignoren el amargo y ponzoñoso y deletéreo cadmio, entre otros). Y secuestro de todas las enfermedades respiratorias de toda la vida etiquetándolas como covid-19 mediante fraudulentos test diagnósticos. PCR, brazo armado biopolítico de la farsa covidicia: a más ciclos, saldrá en el test lo que digo el poderoso de turno.

Jamás pandemia: solo pandemia de test, como hoy. Misdirection, pues. Combinación y concatenación de genocidas armas cuaternarias contra la población mundial. Sin más. Joya de la corona: brutalísimo e imperdonable gerontocidio. Nunca hubo pandemia alguna, tan solo programado homicidio por todos los gobiernos planetarios (en España, nacionales y regionales) contra los ancianos. Bichito-19 muy raro: solo atacaba al principio, sitios. Residencias. Gentuza criminal, sin más.

5-G, clave en la matanza de marzo-abril de 2020

Primero lo apuntó Bartomeu Payeras Cifra, ya en mayo de hace año y medio. Hogaño, demoledor y clarividente estudio donde se examina literatura científica revisada por pares sobre los efectos biológicos extremadamente perjudiciales, sobre todo en ancianos e inmunodeficientes, de la tóxica radiación de las comunicaciones inalámbricas (WCR), identificándose varios mecanismos por los que la radiación de las comunicaciones inalámbricas pueden haber contribuido, como determinante y muy nocivo factor ambiental, a lo que se denomina covid-19.

Según magnífico estudio que les resumo, existe una sustancial causalidad, no solo correlación, en la patobiología  observada  y la radiación de las comunicaciones inalámbricas (WCR, siglas en inglés). Las pruebas presentadas aquí indican que ciertas situaciones clínicas etiquetadas como covid-19 solo se pueden explicar mediante la atroz exposición a las radiaciones electromagnéticas. Causalidad, pues: entre los bioefectos adversos a la exposición de dispositivos inalámbricos y la denominada y fantasmática covid-19.

5-G: destrozo de tu sistema inmunitario, hipoxia, lesiones cardiacas…

En concreto, las pruebas presentadas apoyan la sólida y documentadísima tesis de que las atroces radiaciones electromagnéticas y, en particular, la tecnología de quinta generación, 5G, que implica un siniestro agravamiento de la 4G, han incrementado sustancialmente hondo deterioro de ciertos enfermos al (1) provocar cambios morfológicos en los eritrocitos, incluida la formación de equinocitos y rodillos, que pueden contribuir a la hipercoagulación; (2) alterar la microcirculación y reduciendo los niveles de eritrocitos y hemoglobina, exacerbando la hipoxia  ( lo mismito que los bozales); (3) amplificar la disfunción inmunitaria, incluyendo la inmunosupresión, la autoinmunidad y la hiperinflamación.

Abunda el estudio que las radiaciones electromagnéticas (4) aumentan el estrés oxidativo celular y la producción de radicales libres exacerbando la lesión vascular y el daño orgánico; (5) suben espectacularmente el Ca2+ intracelular (el calcio, Ca2+, es un catión con capacidad multifuncional como segundo mensajero en diferentes grupos celulares del sistema inmunitario que incluyen los linfocitos T y B, además de los macrófagos y los mastocitos, entre otros) que deviene mecanismo esencial en la entrada, replicación y liberación viral, además de promover las vías proinflamatorias; y  (6) se agravan brutalmente las arritmias cardíacas y los trastornos cardíacos, tal las timovacunas...

…Merece la pena su atenta y completa lectura. Y si continúas sin querer verlo, estás jodida y definitivamente ciego. En fin.

ESTUDIO COMPLETO SOBRE LA CAUSALIDAD ENTRE 5-G Y LA DENOMINADA COVID-19