En los últimos años hemos escuchado, desde los medios de comunicación, una letanía que a fuerza de haberla escuchado infinidad de veces, nos hemos llegado a creer que era verdad. Me refiero a las Denuncias Falsas, esas que dicen que no existen, afirmación que está en las antípodas de la realidad.
 
Más del 80% de las denuncias por Violencia de Género acaban archivadas o en absolución. Y, créanme, que muchas de las que acaban en condena son también denuncias falsas. Pero como la palabra de la mujer es prueba suficiente para la condena, con que esta sepa mentir bien, ya se puede dar el hombre por perdido. Lo he sufrido en mis propias carnes, siendo acusado sin pruebas (a excepción de la palabra y las contradicciones de mi exmujer) e introduciéndome así en un proceso judicial perverso, donde la carga de prueba se invertía y era yo el que tenía que demostrar mi inocencia: un proceso calcado al sistema de la Santa Inquisición. Aquel sistema se sustentaba en creencias religiosas, quizá de unos pocos fanáticos, porque las cifras reales de aquella Inquisición distan mucho de la realidad que nos han vendido los antiespañoles promotores de la Leyenda Negra.
 
Sea como fuere, detrás de esta Inquisición 2.0 que son los Juzgados de Violencia de Género, detrás de ellos solo están las ansias de dinero de una élite política que a lo único que aspira es a perpetuarse en el poder y, mientras dura el proceso, llenarse al máximo los bolsillos aunque tengan que destruir infancias, familias y a toda la sociedad.
 
Bueno, a lo que iba. La desarticulación la semana pasada de una red de denuncias falsas es una prueba más de que todo lo que nos contaban sobre las denuncias falsas es mentira. Existen, ha sido todo un gran teatro. Pero la obra llega a su fin, el telón está a punto de caer, los actores cada vez son más pésimos y el decorado está lleno de costuras. Y añado: toda mi postura fundamentada desde el convencimiento y la total condena a cualquier acto violento que en el ámbito privado realicen hombres sobre mujeres, mujeres sobre hombres y cualquier persona sobre niños o ancianos. Para ellos que caiga todo el peso de la Ley. Pero también que caiga la Justicia sobre las falsodenunciadoras: han cometido un delito y debe ser castigado.
 
Estas y otras cuestiones las analizo en mi sección "Descabalgando Contradicciones" a la cual son invitados en el siguiente vídeo: