La actividad del sistema sanitario, tercera causa de muerte, versión  oficial. Desengáñense, es la primera causa, indudablemente. Desde flagrantes e imperdonables errores en los diagnósticos hasta la emisión de recetas con fármacos incorrectos, al filo de la muerte, en  todo el planeta,  138 millones de pacientes anualmente. Y se lo deben al abusivo y totalitario intervencionismo médico. Equivocaciones de los matasanos: tras bordearla “gracias” a ellos, muerte de 2,6 millones de personas en el mundo.

Matasanos, vade retro Satanás

En España, entre 25.000 y 35.000 defunciones al año por las citadas negligencias. O el suministro de medicamentos, en nuestra patria, desencadenando unos 19 millones anuales de efectos adversos y provocando la muerte por el mal uso de fármacos a 6.500 pacientes. En Usa, por ejemplo, 225.000 muertes anuales.

Otros buenos ejemplos. Se ha demostrado que cuando los médicos hacen huelga las muertes disminuyen aproximadamente casi un 50%. O recuerden el mendaz e ininteligible absurdo del diagnóstico precoz. Se sabe, un ejemplo de tantos, que la terapia hormonal sustitutiva para eliminar los síntomas de la menopausia, utilizada por millones de mujeres, provoca infartos, embolias y cáncer de mama.

Se diagnostica antes y más - y muy mal en tantos casos- , pero la mortalidad es la misma. El diagnóstico precoz no mejora el diagnóstico de muerte. Solo quedan hordas de muertos vivientes - supervivientes eufemismo- , por ejemplo, de cáncer, que viven – mejor expresado, duran -  más tiempo con el diagnóstico pero no viven más, tras haber pasado por las atroces carnicerías de la quimio, radio o cirugía. 

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Matasanos radiactivos

La autoexploración de mama no disminuye la mortalidad, pero duplica las biopsias, fascinante y peligroso negocio. El cáncer de cuello de útero no disminuye por hacer citologías, pero continúan realizándose unas diez millones de citologías al año en España.  Más parné y (mucho) más riesgo. O el fascinante mundo vacunero, tan actual, tan lucrativo, tan inhumano. Y cómo olvidarnos de su brazo armado más criminal: la psiquiatría.

Otro ejemplo: el inquietante TAC (Tomografía axial computarizada). Un TAC representa del orden de 750 radiografías en un adulto y el doble en un niño. La radiación que recibió la población en Japón en la Segunda Guerra Mundial equivale a cinco TACs. Los chequeos, gravísimo peligro radiactivo. Paradigma, las mamografías. 

Ancianos, piltrafas, detallazo de la mafia sanitaria

Y, desde luego, cómo olvidar a la gente anciana, atiborrada de pastillas, la dejan como zombis, sin  apenas defensas, como si ser viejo fuera una enfermedad, sin calidad de vida, apenas, en muchos casos. Y, a menudo, a un soplido de la muerte (y luego dirán que fue el inexistente coronavirus Sars-Cov-2). Y, desde luego, las víctimas dándole las gracias al verdugo. ¡Ay, ese marzo de secuestro domiciliario con aquellos aplausitos que legitimaron y apuntalaron definitivamente la feroz dictadura tecno-sanitaria!

En fin.