Podría traer por aliviar algo la pena un centenar de recuerdos de "la Padial", recuerdos de su activismo y compromiso, de su dedicación a su gran obra: los niños. De su simpatía y también de su carácter, de aquellas ideas propias que inexcusablemente movían al debate, recuerdos divertidos de lo complicado que resultaba siempre organizar una comida a la que ella asistiera, recuerdos en definitiva de una década de amistad y camaradería. Me voy a quedar con uno más íntimo y que siempre me acompañará: fue Carmen la que me convenció para escribir "Sin Remordimiento". Llopart me lo propuso cuando ya otros editores lo habían hecho antes y me había negado. No lo veía. A pesar de nuestra amistad, yo daba largas: un libro -ya sea corto o largo- no es tan solo emborronar cuartillas, queda para la posteridad. Fue Carmen la que me dió el impulso: "ha de escribirse la historia del FdlJ y nadie lo hará cómo tú". Y luego siguió a lo suyo, no era la Padi de ponerse pesada. Aquel mismo día lo comencé. Fue mi primer libro y es tanto mío, como de Mayka. Ya te echamos de menos Carmen, ¡cómo no echarte de menos!.
La segunda parte, que ya se está escribiendo, será a tu memoria.
LARREA