Células fetales humanas, un clásico de las vacunas

Hayflick razonó que con una célula fetal habría más "seguridad", porque no había estado expuesta a infecciones y porque su capacidad de propagación, aunque restringida, era mucho mayor que la de los críos ya nacidos. Recurrió a Suecia, donde el aborto era legal, para lograrlas de un embrión sano.

Hayflick, a la sazón, cultivó células del pulmón de aquel feto y consiguió congelar cientos de viales y mercantilizarlas en todo el mundo, que luego ha sido replicado y, como publicaba la revista Science en un artículo, allá por junio, se hallaba presente en, al menos cinco, de las vacunas “candidatas” para la supuesta covid. 

En los cinco proyectos a los que se refiere el citado artículo se cultiva alguna de las dos líneas de células fetales humanas: HEK-293, procedentes de células del riñón un aborto en 1972 y PER.C6, cuyo origen está en células de la retina de otro feto de 1985. Otros dos distintos al "paradigmático" aborto sueco. 

Saturno devorando 

Y en algo tienen razón los "verificadores". Los fetos humanos no solo desarrollan vacunas sino que se utilizan para conocer "muchísimos aspectos fundamentales de la biología humana". Eso sí, yo prefiero otra terminología: la mafia sanitaria, cual Saturno, devorando a inocentes criaturas. Y otros negocios/mafias haciendo lo mismo. En fin. 

https://www.sciencemag.org/news/2020/06/abortion-opponents-protest-covid-19-vaccines-use-fetal-cells