Los arrestados, con antecedentes por este tipo de delitos, se deshacían de los efectos sustraídos en tiendas de segunda mano y de compraventa de oro, informa la Guardia Civil.

La investigación se inició tras detectarse en gestiones habituales realizadas en dichos establecimientos en Alcalá de Henares y Torrejón de Ardoz a dos personas que habían vendido multitud de efectos y joyas en un corto periodo de tiempo.

Ante la sospecha de los agentes de que esos efectos pudieran proceder de robos se rastrearon denuncias y se comprobó que varios objetos habían sido sustraídos en dos domicilios de Camarma de Esteruelas.

Tras las primeras pesquisas los agentes constaron que la persona que había vendido los efectos en dichos locales es una mujer que había tenido una relación laboral con los propietarios de dos de las viviendas en las que se habían producido los robos por lo que se convirtió en la principal sospechosa.

Los investigadores descubrieron que la mujer actuaba con otro hombre que era el que materializaba los robos y momentos antes de llevarlos a cabo ambos vigilaban la inmediaciones para asegurarse que los propietarios de la viviendas no se encontraban en su interior.

En algunos casos la mujer había trabajado con los dueños de las casas asaltadas y por lo tanto conocía sus rutinas y horarios y los efectos de valor que poseían.

En los seis robos esclarecidos era el hombre el que entraba en las viviendas y en pocos minutos se hacía con joyas y aparatos electrónicos de valor mientras que la mujer permanecía en las inmediaciones para evitar que vecinos y conocidos de la zona la pudieran reconocer.

La Guardia Civil detuvo a la mujer en su domicilio de Alcalá de Henares donde intervinieron herramientas como un taladro, martillos y llaves, además de ordenadores portátiles, tablets, cámaras de foto y joyas como pendientes, pulseras, anillos y una cadena.

Posteriormente fue detenido el hombre en otro domicilio de Alcalá de Henares.

EFE