El 16 de abril de 2020, Naciones Unidas publicó una noticia con el titular: “Noticias falsas y desinformación, otra pandemia del coronavirus”. La ONU informa que la UNESCO “lidera los esfuerzos para contrarrestar las falsedades y promover los hechos sobre el virus”.

En 3 de mayo de 2020, para conmemorar el Día Mundial de la Libertad de Prensa, la UNESCO (organismo de la ONU) eligió el lema: “Por un periodismo valiente e imparcial”. Este lema es poco compatible con la utilización de la palabra desinformación, por parte de la ONU, incluyendo la propia UNESCO.

El 21 de mayo de 2020, “La ONU lanza una iniciativa mundial contra la desinformación relacionada con el coronavirus”..

La iniciativa se denomina Veirifies (verificado) y en la noticia se dice: “El Secretario General, António Guterres, llamó a las sociedades a no ceder los espacios virtuales a los individuos que propagan mentiras, miedo y odio”.

La ONU lo hará: “En alianza con las agencias y equipos de país de la ONU, líderes de opinión, empresas y organizaciones civiles y de medios de comunicación, la iniciativa distribuirá información precisa y, además trabajará con las plataformas de redes sociales para erradicar el odio y las aseveraciones dañinas sobre el COVID-19 que han proliferado en esos medios”

La iniciativa: “Verified” llama a todas las personas a registrarse como “informadores voluntarios” para compartir contenidos confiables que mantengan a las familias y comunidades a salvo y en comunicación”, estos contenidos los “recibirán diariamente”.

El 30 de junio de 2020, Naciones Unidas publica un artículo con el titular: “Reflexiona antes de compartir: ayuda a detener la desinformación viral sobre el coronavirus”. En el párrafo destacado se dice: “En el marco de la iniciativa Verified, la ONU lanza la campaña Pause¸ que invita a los usuarios de las redes sociales a hacer una pausa y pensar lo que se disponen a compartir. La idea es que ese momento de reflexión sirva para rechazar contenidos que son falsos, que nada tienen que ver con la ciencia o con los hechos demostrados y que impiden el diálogo sosegado que toda sociedad necesita para hacer frente de manera eficaz al COVID-19”.

El 20 de octubre de 2020, en el titular de la noticia, la ONU dice: “La ONU lanza una nueva campaña contra la desinformación sobre el COVID-19”. El Secretario General de la ONU «Guterres subrayó en un mensaje en sus redes sociales que en el contexto de la pandemia de COVID-19, “la información errada puede ser mortal”, instando a cambiar el comportamiento generalizado de propagar contenidos sin ton ni son»

El 3 de mayo de 2021,  Día Mundial de la Libertad de Prensa, el lema fue: “La información como un bien común”, destacando que El Secretario General indicó que durante la pandemia” ha proliferado “la aparición de rumores, falsedades y opiniones extremas”; «Por ello, Guterres emplazó a los Gobiernos a hacer “todo lo que esté en su mano” en apoyo de unos medios de comunicación “libres, independientes y diversos”». De esta forma, la ONU legitima que los gobiernos acaben con el periodismo independiente y con la disidencia.

En la noticia del 2 de julio de 2021, la ONU informaba que un estudio del Massachusetts Institute of Technology (MIT) afirmaba que “La campaña Pausa de la ONU concluyera que ha contribuido a fomentar el cambio de comportamiento necesario para detener la difusión de la desinformación en línea”, como es obvio, pero nada se dice del papel principal que ha tenido la censura en las redes sociales. No se ha publicado esta noticia en español.

La ONU ha acabado con la ciencia, calificando de “Noticias falsas y desinformación” cualquier opinión distinta de la versión oficial creada por la OMS, aunque provenga de eminentes virólogos o sea verificada, posteriormente, en estudios científicos.

También la ONU ha acabado con el derecho humano a la libertad de expresión, incluyendo la libertad de información. Lógicamente, la eliminación de un derecho humano, abre la puerta a acabar con cualquier otro cuando convenga a la ONU, es decir, a los gobernantes de los países más poderosos: China y Estados Unidos. Y la eliminación de los derechos humanos supone entrar en una Era del  totalitarismo, aumentando la violación de las leyes por parte de las autoridades públicas y el esclavismo institucional.

La versión y las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud respecto del coronavirus, a pesar de su falta de rigor científico y de sus variaciones, ha tenido un gran respaldo de los gobiernos, consiguiendo que los grandes medios de información criticaran cualquier alternativa a la versión oficial y ha impuesto una censura en las redes sociales. Esta versión oficial y su defensa (antijurídica y acientífica), han hecho que Naciones Unidas se haya convertido en una organización totalitaria y en un grave problema para la humanidad, porque extiende las propuestas totalitarias de cualquier gobierno al resto de los gobiernos.

 

Javier Marzal

Presidente de la International Association to Change the World