Este pensamiento es genérico por todo aquel que se ha sacrificado comprando una propiedad privada, creyendo que debería ser sagrada. Es cierto que toda persona tiene derecho a una propiedad, pero esa propiedad privada tiene unos derechos.

España es el paraíso de los OKUPAS”

Un OKUPA, no entrara nunca en la cárcel, la reforma del Código Penal de julio de 2015 redujo el tiempo de prescripción del delito, pasando de cinco años a tan solo uno, al mismo tiempo que este tipo de delitos leves no computan a efectos de reincidencias.

Antaño ocupaban viviendas de entidades bancarias, pero sabiendo las consecuencias en este estado de derecho, no se cortan en asaltar viviendas de lujo, sabiendo que nunca entraran en la cárcel por:

  • Retrasos en los juzgados

  • Saturación de causas

  • Prescripción del delito

  • Ausencia de computación penal

  • Protección del movimiento por políticos

Muchos políticos apoyan este movimiento que les ha servido de trampolín para asaltar cargos en instituciones, llegan a financiar acciones y movimientos de los que han sabido sacar réditos políticos, solapando el verdadero perfil violento del okupa que no aparece en los debates.

Muchos políticos de la izquierda les apoyan, les crean manuales de ocupación, aprovechan su posición política, los riegan con subvenciones de tintes y pagas solidarias, permitiendo el empadronamiento ilícito, generándose mafias que atemorizan vecinos, destruyen viviendas y humillan a todo aquel que no piense de la misma manera, quedando las fuerzas de seguridad incapacitadas ante el apoyo político de PODEMOS que están en Ayuntamientos como Madrid, Barcelona, Cádiz y Valencia.

Con lo que disponen de dos en dos años para cambiar de casa y pueden entrar en un barrio modesto o en urbanizaciones de lujo, con lo que saben que por las 400 € que han pagado tendrán vivienda para dos años, y cuando los desalojen se buscan otro y arreglado.

Porque se protege tanto a la ocupación? el derecho a la propiedad privada aparece recogida en el artículo 33 de la Constitución, en el capítulo de "derechos y libertades", la inviolabilidad del domicilio es un derecho fundamental, prevaleciendo por tanto este último derecho sobre el primero. La realidad es que solo tienes 24 horas desde la entrada de los okupas, para recuperar tu propiedad privada, después tendrás un calvario entre 1 y 3 años para recuperarla y no es nada económico.

Los okupas si pueden allanar un domicilio, pero la policía no puede entrar en el domicilio sin realizar un allanamiento de morada, es necesaria una orden judicial de desalojo, por lo que es necesario presentar una demanda civil de desahucio que se puede estirar hasta cinco años. OJO, si la vivienda es de un político, la causa se dirime en tres meses nada más.

La Ley de Enjuiciamiento Criminal, publicada en el BOE en octubre de 2015, permite que los delitos leves puedan ser juzgados directamente por el juez de instrucción, reduciendo el proceso a un máximo de seis meses, pero ante la saturación de los juzgados, todo se queda en buenas intenciones, extendiéndose el tiempo de la actuación judicial en caso de okupación.

Las leyes en España sobreprotegen de una manera flagrante a los okupas frente a los legítimos propietarios de viviendas, la gestión en los juzgados, aunque llena de buenas intenciones por parte de los dirigentes políticos, es nefasta, lo que retrasa unos procedimientos que son auténticos calvarios para los propietarios, ya que una cosa es lo que se escribe en el BOE y otra bien distinta lo que sucede en realidad.

Se deben de hacer leyes que obedezcan de forma clara y contundente al artículo 17 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, en el que se establece que "toda persona tiene derecho a la propiedad" y "nadie será privado arbitrariamente" de ésta, al mismo tiempo que se mejora la gestión de la Justicia, con lo que se hace necesario reordenar protocolos, premiar la productividad y reasignar los litigios dependiendo de la capacidad de cada juzgado en cada momento.

El polémico gitano rumano, líder de los okupas de la Casa de Cádiz, al lado de la Sagrada Familia, es Lagarder Danciu, activista y militante de Podemos, se enriquece con el mayor icono de los sintecho de la península Ibérica.

En su perfil de las redes sociales se define como “sin techo, gay, rumano, gitano, ateo, anarquista, okupa y vegano que viaja sin destino”.


Comenzó una carrera imparable que le llevó a ser el líder de los vagabundos de la capital hispalense, donde montó una acampada frente al propio Ayuntamiento. Se llamaba Campamento Dignidad y resistió 127 días antes de ser desmantelada. Y comenzó así una carrera plagada de provocaciones y efectos de propaganda que inmediatamente eran subidos a las redes sociales: reventó un mitin del PP al grito de “Sois la mafia” en las mismísimas barbas de Mariano Rajoy.

Operó en mítines de Podemos y recibió aplausos de Pablo Iglesias y de Íñigo Errejón. Una de las fotos que publicó en Twitter le mostraba en plena discusión con Juan Carlos Monedero, en un acto de 2016 por el aniversario del movimiento 15-M. En 2017, asistió al acto de clausura de la universidad de verano organizada por Podemos en Móstoles.

La solución solo está en manos de los políticos y sería conveniente que los políticos tomaran este jarabe democrático y que los okupas se instalasen en sus pisos, locales, garajes o chalet, para que sintieran lo que siento, renunciando a mis merecidas vacaciones.