El pasado 10 de julio un Jurado Popular constituido en la Audiencia Provincial de Madrid declaraba culpable de asesinato con alevosía, concurriendo la agravante de parentesco, a Gaspar Olmo, quién el 12 de octubre de 2018 terminó con la vida de su esposa Maria José Pallarés, de 67 años, vecina de Arganda del Rey (Madrid), en el transcurso de una discusión en el seno de la vivienda familiar.

La Sentencia dictada por la Audiencia Provincial, en concordancia con el veredicto del Jurado, ha condenado al acusado a la pena de 22 años y 6 meses de prisión por el delito de asesinato con alevosía, con la agravante de parentesco, declarando como hechos probados que “El acusado acabó con la vida de su esposa propinando a esta con elemento contundente, supuestamente un martillo, un fuerte golpe en la parte superior de la cabeza, lo que hizo que Mª José comenzase a sangrar, cayendo al suelo boca abajo y perdiendo el conocimiento, procediendo el acusado para asegurarse su propósito, a atarle las piernas a la altura de los tobillos y las muñecas con una cuerda de tender y a taparle la cabeza con una bolsa de basura, atándosela al cuello con cuerda adhesiva, ocasionándole la muerte por asfixia mecánica por compresión extrínseca de las vías respiratorias”.

Continúa la Sentencia relatando la parte aún más escabrosa si cabe del proceder del asesino, en referencia a la ocultación del cadáver de su mujer, que fue trasladado a más de 360 km del lugar de los hechos:  “A continuación, el acusado introdujo el cuerpo de la víctima en su vehículo Opel Minerva trasladándolo hasta su pueblo natal, Montoro  (Córdoba), dónde lo arrojó al pantano “El Arenoso” en el paraje denominado “La Loma del Barco”, tras introducir una piedra de unos 5 kilos entre la ropa y el hombro derecho de la perjudicada”

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Sería el mismo acusado quién denunciaría la desaparición de su mujer, achacando la misma a los problemas con el alcohol y una supuesta depresión que la víctima padecía, por lo que a María José Pallarés se le dio la consideración de desaparecida y se activaron todas las alarmas y protocolos de búsqueda. Pero ocho días más tarde - cuando ya se habían dirigido las sospechas de los investigadores hacia él y había sido localizado el cadáver- terminaría confesando el asesinato ante la Guardia Civil y ante el Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Arganda del Rey (Madrid).

De nada ha servido la estrategia de defensa mantenida por el acusado quién, después de confesar el asesinato de su esposa, cambió radicalmente su versión inicial, intentando convencer a los investigadores de que el asesinato fue cometido por tres hombres de Europa del Este que entraron en la vivienda con la intención de robarles y quienes, tras asesinar a su mujer, le obligaron, bajo supuestas amenazas de muerte, a que se inculpara del crimen y se deshiciera del cadáver. Igualmente ha resultado inútil el argumentar, subsidiariamente a la exculpación mantenida, una supuesta legítima defensa respecto de la víctima, llegando a afirmar que fue esta quién le intentó agredir a él la noche de autos con un cuchillo de cocina, como tampoco ha convencido a los miembros del Jurado la supuesta enajenación mental transitoria alegada por su defensa.

El Fallo de la Sentencia, basado en el veredicto del Jurado, no ha dejado lugar a duda alguna. El acusado asesino a su mujer impidiéndole cualquier posibilidad de defensa, asestándole un fuerte golpe en la cabeza con un objeto contundente y, una vez la víctima quedo inconsciente, procedió a atarla de pies y manos con una cuerda de tendedero y a asfixiarla con una bolsa de basura que ató a alrededor de su cuello con cinta adhesiva.

Maria José Pallarés representó la víctima número cuarenta por violencia de género en el año 2018.