El dieciséis de septiembre de 2017 el nombre de la localidad sevillana de Dos Hermanas quedaba irremediablemente ligado a la crónica negra española. Ese día murieron asesinados a tiros, tras ser terriblemente torturados, Mehmet Demir, también conocido como Yilmaz Giraz, alias El Turco, su pareja sentimental Sandra Capitán y la niña de seis años Lucia Begines, hija de Sandra, fruto de una relación anterior de su madre. Tras quitarles la vida, los tres fueron enterrados en la fosa séptica de la misma vivienda en la que ocurrieron los hechos, cubiertos con sosa caustica y sepultados bajo una capa de hormigón armado.

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Pocas horas después de la matanza, la vivienda en la que ocurrieron los hechos seria testigo de una fiesta, con barbacoa incluida, celebrada por los autores, cómplices y encubridores de sus muertes.

Fue la vinculación del turco con el mundo del narcotráfico la que le llevó a una tumba de hormigón en la que permanecería durante semanas sepultado junto a su pareja de 36 años y la hija menor de esta.

Veinte mil motivos eran los que tenían El Pollino y el resto de los intervinientes para cometer la matanza de una familia entera. Veinte mil euros era el importe de una deuda que supuestamente mantenía Yilmaz Giraz con el clan de los Cabo, al que pertenecían todas las personas implicadas en el triple asesinato.

El pasado 22 de junio comenzaba en la Audiencia Provincial de Sevilla el juicio con jurado popular contra Ricardo Garcia Hernandez, alias El Pollino principal acusado, y seis personas más: su esposa Elisa Fernández Heredia, sus padres Ricardo Garcia Gutierrez, alias El Cabo, y Joaquina Hernandez Jiménez, Manuela Muñoz Ortiz, David Ramón Hurtado Pino, alias El Tapita, y Jose Antonio Mora Bataller, alias Quino.

La Fiscalía solicitaba para ellos en su escrito de conclusiones provisionales penas que  iban desde tres prisiones permanentes revisables en el caso de El Pollino, principal acusado, su mujer Elisa y su padre El Cabo,  así como para El Tapita y Quino, a quienes supuestamente se les había encargado el secuestro y asesinato del turco;  además de la pena máxima se les acusaba de delitos de detención ilegal y tenencia ilícita de armas por los que se les pedían penas que oscilaban entre los siete y los trece años de prisión; a Manuela Muñoz Ortiz, quien supuestamente actuó como intermediaria entre El Pollino, El Tapita y El Quino, se le solicitaba  una pena de diecinueve años de prisión en calidad de cómplice de asesinato, así como una pena de trece años de prisión para Joaquina, madre del principal acusado, por encubrimiento.

Tras casi un mes de sesiones de juicio, el jurado dictó su veredicto el pasado jueves, no exento de polémica. Consideran inocente del delito de encubrimiento del triple asesinato por el que se le acusaba a Joaquina, madre de El Pollino, de igual modo que sólo consideran a El Tapita y a El Quino autores de la detención ilegal de la que venían siendo acusados, absolviéndoles del triple asesinato; consideran cómplice del delito de detención ilegal del que se le acusaba a Manuela Muñoz Ortiz, y por unanimidad, como responsables de los tres asesinatos ocurridos, a El Pollino, a su padre Ricardo Garcia, El Cabo,  y a su mujer Elisa, delitos por los que podrían enfrentarse a tres penas de prisión permanente revisable cada uno.

El próximo uno de septiembre se hará pública la sentencia en la que se recogerán las penas correspondientes para cada uno de los acusados en base al fallo contenido en el veredicto del jurado.