Juan Antonio Conejo Blázquez  entró en la policía empujado por su vocación que se remontaba a su niñez,  cuando jugaba a policías y ladrones, con 20 años entra en la academia de policía y, a su salida pide voluntario ir destinado a las Vascongadas,  ya que en aquella época los policias que permanecían 30 meses allí " podíamos retornar a nuestras respectivas ciudades,  y yo soy de Badajoz y quería estar aquí, y aquello era un engaño y al final estuve ocho años".
 
Nos relata que cuando salía a la calle salía con mucho miedo y mucha precaución, " en aquellos malditos años que se les denominaban y se les sigue denominando años de plomo, teníamos que tener muchísimo cuidado,  siempre armados, yo siempre llevaba dos armas, una en el tobillo y otra en la cintura".
 
A la hora de salir de pinchos solían cambiar de barrio para tratar de pasar desapercibidos,  y con mucha preocupación y " siempre cuando entrábamos en los bares mi máxima era siempre estar con la espalda contra la pared, y de frente a la puerta , por si venían y pegaban el tirito que aquellos señores asesinos solían hacerlo".
 
Una práctica habitual era secar la ropa de uniforme en el interior de la vivienda, fuera del alcance de miradas indiscretas, " en mi caso la tendía en una terracita que estaba cubierta y que no se veía desde el exterior ".
 
Los policías solían ocultar su verdadera profesión, " yo decía que era ATS ahora enfermero, yo vivía en un piso compartido con otros compañeros , y había vecinos mayores y en mi caso yo decía eso".
 
En octubre del año 1.986   " yo recibo una carta anónimo de la banda terrorista amenazándome ", se lo comunica a sus superiores pero no le dieron mayor importancia. 
Se cambia de domicilio y de barrio y a pesar de ello, un día que iba acompañado de su mujer a tomar unos pinchos, descubre un paquete colocado entre los dos asientos delanteros, avisados los TEDAX tuvieron que explosionar el vehículo dada la dificultad para desactivar el artefacto, hay que recordar que en aquella época la policía no contaba con los adelantos técnicos con los que cuenta hoy para desactivar explosivos. 
A los veintiún años de aquello le han considerado víctima del terrorismo.
 
Entrevista a Juan Antonio Conejo Blázquez