Las ilegítimas autoridades - civiles y militares- mienten muy mal, honestamente.  Si como dicen, el calentamiento de la tierra se debe a la acumulación de CO2 en la atmósfera como consecuencia del uso de energías fósiles por el hombre, no se entiende por qué carajo la geoingeniería no contempla ninguna medida orientada a reducir drásticamente esas emisiones.

Que no puede ser vapor de agua, pesados

Su tarea, la contraria: incrementar en millones de toneladas el CO2 en la atmósfera por el tráfico de miles de aviones fumigadores. Con lo cual tendremos más CO2 y venenos varios en la atmósfera. Lo dicho,  malos embusteros. La geoingeniería constituye un arma de destrucción de los patrones climáticos globales y está llevando el planeta a un punto de no retorno.

Y, por supuesto, prosiguen - y proseguirán- con la estúpida trola de las estelas de condensación. Éstas no son un fenómeno tan habitual como se quiere hacer creer porque se requieren unas condiciones atmosféricas concretas. Por ejemplo, una humedad del 70%, una altitud en torno a los 8.000 metros y una temperatura inferior a 35-40º bajo cero. Y en la práctica no serían visibles desde tierra firme. Por debajo de esas cotas y sin esas condiciones no se forman estelas de condensación por mucho tráfico aéreo que haya. Y aquí hablamos de estelas en todo tipo de condiciones climatológicas y a altitudes bien inferiores. ¡Incluso a menos de 2.000 metros! ¿Tenéis también untados a todos los físicos y meteorólogos de la caja tonta? ¿O se creen pastueñamente vuestros truños?

Militares, conspirando contra su población

Sin duda, sórdidos milicos que enferman y esterilizan a sus propios compatriotas. En general, las letales rociadas provocadas con aviones militares - drones incluidos- sin identificación alguna. De vez en cuando, como comenté ayer en la primera parte del artículo, cada vez más aviación civil. Jodéis todo lo que tocáis.¿ Y qué echáis a la tierra? ¿Con qué nos vais asesinando? Aluminio, bario, estroncio, titanio, celsio y otros metales tóxicos. Y más, obvio. Además de fibras de origen sintético, bacterias y productos orgánicos.

Los árboles, jorobados. Y si las plantas se ven afectadas, los seres humanos también. Con la geoingeniería, toda la cadena alimentaria desguazada. Está todo híper contaminado todo. Todo. Desde el aire que respiramos hasta los alimentos que ingerimos, incluida el agua, por supuesto, con su mortífero flúor de por medio. En el último decenio se ha producido un elevadísimo incremento de enfermedades extrañas, alergias, enfermedades respiratorias, cardiovasculares y neurológicas, muy vinculadas de alguna forma con las antedichas sustancias tóxicas.

Entre ellas las soltadas deliberadamente por los militares españoles con su geoingeniería de las pelotas. Asimismo, se han descubierto enfermedades cutáneas graves, como el morgellons, cuyo análisis determina la presencia en el cuerpo de nanomateriales o nanofibras sintéticas con vida propia que se nutren del oxígeno y el hierro en nuestra sangre.

España, sistémica y sistemáticamente fumigada

En España, fumigaciones masivas. Hay días que ver el cielo produce auténtica grima. Y, de paso, las huellas del crimen que vais dejando. Sobreabundantes escamas de aluminio que refulgen en los heridos campos, en los pueblos violados, en las aceras de las calles, en las carreteras. El mundo, pensáis, es vuestro. E intentáis demostrarlo. Y, os lo aclaro, no lo es. Lo intentáis el correspondiente y atroz impacto en el medio ambiente y en la salud de cada uno de nosotros. Militares, pinares enteros muertos por vosotros. Y enfermando a alcornoques centenarios en menos de diez meses. Las cosechas de cereales, averiadas. Los productos hortícolas, pésimas maduraciones. Los viñedos, enfermando.

Y los milicos fumigadores, con la connivencia de la castuza política. De momento, siempre, silentes. Poderes muy importantes - y muy negros - por encima. Hasta la ionosfera quieren controlar. A través de pulsos electromagnéticos no solo pretenden incidir en los ríos de vapor, en las corrientes de chorro y en las corrientes aéreas y marinas que conforman el clima, sino incluso controlar las comunicaciones.

El montaje es perfecto. Y continúan perfeccionándolo. En fin.