Diego López, el trabajador de OHL que estuvo retenido en Vietnam, sin tener ninguna causa que lo justifique, pudo regresar finalmente a España. Ha estado retenido desde Navidad (llegó a Hanoi el día 26 de diciembre pasado) y consiguió volver a España este mes de mayo.

Es Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, con experiencia en gestión de obras y dirección de proyectos, tanto en obra civil (carreteras, ferrocarril, obras hidráulicas, etc) como en urbanizaciones y edificación (pública y residencial). Experiencia internacional en varios países (E.E.U.U, Vietnam, India, Emiratos Árabes, Nicaragua,...)

En esta entrevista reflexiona sobre su dura experiencia en Vietnam.

¿Qué conclusiones positivas ha sacado para su vida de su injusta retención en un país extranjero?

Es evidente que las experiencias que tenemos a lo largo de la vida nos modifican el carácter, la conducta y el comportamiento, y por supuesto no siempre es para mejor.

Una conclusión positiva de esta situación es que me ha llevado a detenerme más a la hora de diferenciar a las personas y sus comportamientos, para separarlos y valorarlos de manera menos ingenua, quiero creer que de forma más objetiva y justa porque ha habido comportamientos muy dispares. Están aquellas personas que desinteresada y solidariamente te han intentado ayudar incluso cuando no te conocen. Por el contrario, también he visto la tibieza, y peor aún el egoísmo y la mezquindad de muchos otros. Hoy en día se tiende a relativizar demasiado todo tipo de comportamiento. Eso no es justo, no todo vale y no todos deben estar mezclados en el mismo saco.

Pero lo más positivo es que he recuperado la fe en un Dios del cual dudé durante mucho tiempo, cuestioné y hasta desafié. Evidentemente yo no era nadie para hacer eso y mi ignorancia me llevó a hacerlo. No podemos llegar a entender tantas y tantas cosas, pero aun así nos creemos capaces de opinar y juzgarlo todo, viendo siempre la paja en el ojo ajeno.

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¿El sufrimiento sirve para madurar como persona?

Por supuesto que el sufrimiento causado por experiencias negativas nos sirven para madurar y valorar de manera más aséptica y menos egoísta nuestra situación personal, empatizas mucho más con el sufrimiento de los demás. Pero si después de sufrir, no obtenemos conclusiones, ¿de qué nos sirve?

Aun sufriendo esta situación injusta, pensaba y pienso que soy afortunado pues existen muchas personas en situaciones peores y durante mucho más tiempo, sin salida, en constante sufrimiento. En el fondo me sentía afortunado porque sabía que de una manera u otra yo iba a salir ¨victorioso¨, era cuestión de tiempo y eso es lo que nadie llegaba a comprender a pesar de que lo repetía una y otra vez a los inspectores, a nuestros diplomáticos, etc. Cuando sabes que no has cometido ningún delito, sabes que vas a ganar la batalla, sabes que aunque sufras tienes que aguantar y pelear manteniendo la cabeza alta y fría, y aun sabiendo que toda esa angustia es realmente innecesaria.

El ser humano tiene una gran capacidad para afrontar situaciones límite...

Normalmente no llegamos a conocernos a nosotros mismos porque no hacemos una autocrítica continua de nuestros comportamientos. Esta autocrítica nos lleva a asumir que somos humanos y que nos equivocamos, pero además es necesaria si quieres mejorar. Por eso rara vez aceptamos nuestros errores, consiguientemente tampoco pedimos perdón de manera sincera, y lo que es peor, no sabemos perdonar o nos cuesta demasiado. Las situaciones límite nos exponen a nosotros mismos, con nuestras virtudes y nuestras debilidades, y nos ayudan a conocernos mejor, en lo físico es evidente, pero más importante es a nivel mental (incluso cuando hacemos de vez en cuando esa autocrítica), pues llegamos al fondo muy pocas veces.

Profundizando piensas que para salir de esa situación complicada entonces debes de hacerlo muy fríamente y como nunca lo has hecho, debes de pararte y escuchar, analizar las opciones y definitivamente decidirte. Muchas personas incluso apreciándonos y queriéndonos, nos aconsejan desde su punto de vista y eso no quiere decir que sea lo acertado. La decisión te corresponde a ti, y también las consecuencias las sufres tú, por lo que los consejos debes de escucharlos y a la vez desconfiar de ellos. Una vez que te decides debes de dar los pasos sin dudar, sin prisa pero sin pausa, haciendo camino. Nadie va a dar los pasos por ti.

¿Llegó a temer por su vida?

Sí, inmediatamente después de amenazarme de muerte por momentos tuve una sensación similar a otra que ya había vivido en un accidente de tráfico. La cabeza, el corazón, el cuerpo entero se pone a miles de revoluciones, empiezas a contemplar las opciones que tienes, las posibles salidas, y por instinto de supervivencia (me imagino) y sin abandonarte te levantas y con la decisión tomada empiezas a dar esos pasos, uno a uno. La diferencia con esa situación vivida anteriormente es que no dura un instante, esta tensión y angustia dura mucho tiempo, días, semanas. Eso te hace mantenerte alerta en todo momento, en estado paranoico en muchos momentos, con un desgaste mental enorme.

¿Ahora valora más todo?

No lo valoro más, creo que lo valoro mejor o al menos eso intentaré. Como decía antes, tengo que ser justo conmigo y con los demás, y para eso tengo que agradecer y alabar a quien ha intentado ayudarme, pero a la vez es necesario condenar a los canallas que pudieron hacerlo y no lo hicieron porque priorizaron sus intereses económicos, personales, etc.

¿Qué sintió al poder volver a España?

Posiblemente fue el día más feliz de mi vida, pero he seguido en tensión durante muchos días sin poder dormir porque no me llegaba a relajar del todo.

No soy nada cariñoso, pero estaba deseando abrazar a todo el mundo, especialmente a mis padres y a mis hermanos.

Supongo que ante la incertidumbre que pasó, el confinamiento por la pandemia le parece algo más asequible.

Claro, de hecho también allí he estado confinado, así que esta situación pasaba a un segundo plano y muy lejos del problema que estaba viviendo. Además, he tenido la suerte de que en ningún momento ningún allegado cercano ha fallecido por este motivo y tampoco se ha visto hospitalizado y en soledad, cosa realmente dura de verdad que espero que no ocurra nunca más.

¿Cree que todo volverá a ser como antes?

No, nada vuelve a ser lo mismo, y tampoco quiero que así sea, si no aprendemos nada, ¿de qué nos sirve lo que nos ha ocurrido?

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