Hace unos días fui a Mataró (Barcelona) para una ratificación de una pericial judicial. Un incendio había afectado a un local en un centro comercial y se trataba de ver de quién era la responsabilidad.

Visitando las playas y el centro de la ciudad, me di cuenta de la reducción brutal de banderas y de cartelitos independentistas, en fachadas y balcones.

Además, muchas de esas banderas quedaban en los edificios más deteriorados, y en los de viviendas de protección oficial. (¿los estómagos agradecidos?)

Parece que ya no hay tantas banderas, pero sí edificios que necesitan dinero no dedicado a la independencia.

Supongo que para algunos es más difícil asumir la estafa de los mundos de Yuppy, la estafa del independentismo.

No, “la república no existe, idiota”, pero tenemos que tener claro que alguien se ha forrado (y se está forrando) con ello.

Y esto algunos, por catetos o por cabezonería, no se han dado cuenta. Mientras otros se están forrando con ello y les están vendiendo humo.

Edificio municipal con necesidad de rehabilitación urgente.

La estafa de los que les prometieron una república triunfante y mundialmente acogida, próspera y dentro de la Unión Europea, llena de empresas, empleos y bancos propios ha sido tan evidente que los independentistas no deberían tardar en revolverse contra los que les engañaron. Hasta les dijeron que España pagaría sus pensiones, que no habría fronteras y que podrían conservar la doble nacionalidad. Y lo peor es que ellos creyeron todas esas mentiras.

Banderas, pancartas, camisetas, tazas, gasolineras de bajo coste independentistas, los peajes de una AP7 cada vez más congestionada y peor mantenida, los rodalies que tienen accidentes y funcionan como el culo. No lo digo yo, lo dicen los propios catalanes y se reflejan en las noticias.

Y así siguen los indepes, en la televisión y el parlamento, con sus proclamas supremacistas y antidemocráticas (si, porque se saltan la ley y la Constitución), con una gestión nefasta para los intereses de los catalanes (que no difieren de los españoles) y con una presidenta del Parlamento presuntamente delincuente que se niega a dimitir (un sueldo público no es algo a lo que muchos quieran renunciar, fíjense en Boris Johnson?

¿Cuándo veremos en este país dimitir a ministros por tener un mentiroso de presidente del gobierno?

EL NEGOCIO REDONDO

¿Es este odio a todo lo no catalán un negocio? Por supuesto. Señores catetos, como el segurata del juzgado que decía en la puerta junto al arco de seguridad: “¡Eso, la puerta abierta, como si fuéramos de “Madriz”!”, les venden que la culpa siempre, la tiene otro.

Pues sí, soy de Madrid (Móstoles) y a mucha honra. Por que como dirían mis poco políticamente correctos amigos: Móstoles, Alcorcón, Getafe, Fuenlabrada, y también Hospitalet, Badalona o Mataró, son, cariñosamente, “la misma mierda con distinto nombre”. Municipios del extrarradio llenos de currantes donde los atascos son a las 7.00 de la mañana porque la gente madruga (y mucho) para trabajar, pagar impuestos, y a políticos inútiles (algunos incluso son sus alcaldes, como en el caso de Móstoles, otra presunta corrupta)

No, no hay mucha diferencia, y conozco todos estos lugares, por trabajo, por familia y por amigos.

Quizá si exista una diferencia, en Cataluña han vendido odio hacia vuestros vecinos y lo han comprado a carretadas.

Alguien, como hicieron los nazis en los años 30, os ha vendido humo, y lo habéis comprado felices.

Mientras tanto, el cateto que en su vida no ha viajado a Madrid o al extranjero, los funcionarios que no protestan por mal que se gestionen sus puestos de trabajo, los que se ponen el lacito en la tele, los que han conseguido que la gente vaya feliz a romper la convivencia democrática, en la que todas las opiniones son válidas, siempre y cuanto se respete la ley y sus mecanismos, esos catetos, han conseguido que Andalucía adelante a Cataluña.

La última chorrada, el catalán en peligro, otra ofensa imaginaria

Bien por Andalucía, donde vive la mitad de mi familia, donde se trabaja y se disfruta ahora de un gobierno libre de socialistas, por decisión de sus habitantes.

Porque mi dinero, ni en este viaje ni en ninguno, irá nunca a ninguna empresa indepe.

En esta web, aquí y aquí,  aparecen las empresas que apoyan el independentismo supremacista y discriminador.

¿Y el de los catalanes que lean esto y todavía vivan allí? ¿Llevarán a sus hijos a que los adoctrinen, pelarán sin apoyo del gobierno por que sus hijos puedan estudiar sin ser señalados por hablar en castellano? ¿Seguirán sin poder hablar de lo que les preocupa en las cenas familiares en navidades? (eso, si todavía hay cenas familiares)

Patrimonio, Edificios y comercios cerrados en el centro histórico de Mataró

Un documental de Netflix muestra estos días “Dos Cataluñas”, pero no hay dos cataluñas, hay una sola, una cada vez peor gestionada y más empobrecida, con menos empresas, con menos inversión. Supongo que en algún momento la mitad de la población se dará cuenta que la miseria es lo único que espera si siguen sin cambiar las cosas, eso, o una guerra civil, con sus propios vecinos y familiares, todo por creer a los iluminados que cobran sueldos públicos y que les prometen el paraíso lleno de unicornios y casas de algodón de azúcar, pleno empleo y ser la Suiza de la península ibérica.

Fortín que podríamos calificar de patrimonio destrozado, para otro artículo.

Supongo que crecerán, como mis hijos, y dejarán de creer en unicornios, o seguirán siendo unos catetos, cada vez más empobrecidos, por el negocio de otros, el Negocio del Odio.

Santiago Durán García

Arquitecto Técnico (UPM) MDI Máster En Dirección Inmobiliaria (UPM) EEM Gestor Energético Europeo (UPM European Energy Manager)

  1. 618.519.717 www.sduran.es /santiagodurangarcia@gmail.com /LinkedIn Santiago Durán.

 

Fachada de colegio (no indepe con carteles de los niños, será para que no tiren huevos) e instituciones del separatismo, o como el Colegio de aparejadores, con protestas pidiendo “democracia”, la democracia independentista, una vergüenza para la profesión.