Parte de la agenda genocida. Importante pieza de su mortuorio puzzle. Eugenesia, eutanasia. Buen nacer, buen morir. Dos eufemismos. Traducción: masacre de bebés en el útero materno y eliminación de población estimada por el Poder como sobrante, tan poco útil (recuerden la primaveral eutanasia de Estado). Y siempre, con su predilecto caballo de Troya: la falsa compasión como chantaje emocional. Una vez que acabas admitiendo la legitimidad de los crímenes del aborto y la eutanasia, no hay vuelta atrás. Punto de no retorno.

La pendiente resbaladiza

El gobierno holandés va a enviar al parlamento una reforma legislativa que consentirá terminar con la vida de los críos desde su salida del claustro materno hasta el cumplimiento de los doce primeros tacos de vida. E irrumpe, cómo no, el citado chantaje emocional, la coartada perfecta. Solo se aplicará a "un pequeño grupo de niños con enfermedades terminales que agonizan sin esperanza y un sufrimiento insoportable".

Según el ministro de salud (?) holandés, Hugo de Jonge, afectará a entre cinco y diez niños al año que sufren "como consecuencia en algunos casos de forma innecesaria, durante mucho tiempo, sin perspectivas de mejora". Dicho ministro - ¿de enfermedad? ¿De muerte? - estima que sería "la mejor atención posible para este grupo de niños con enfermedades terminales".

Traspasando líneas de sombra

Hasta ahora, en el antiguo y flamenco territorio español, solo cuidados paliativos. Traspasado otro limes. Es harto probable, seguro agrego, que la iniciativa encuentre el apoyo de una amplia mayoría parlamentaria. En fin.