La delegada de Cultura, Turismo y Deporte, Andrea Levy, y la concejala del distrito de Moncloa-Aravaca, Loreto Sordo, han visitado la Ermita de San Antonio de la Florida, donde han podido contemplar los frescos con los que Francisco de Goya decoró el templo y donde además reposan los restos del pintor. La ermita es una de las joyas más destacadas de la oferta museística municipal, construida por orden de Carlos IV por Francisco de Fontana entre 1792 y 1798.

A pesar de ser uno de los mejores ejemplos del neoclásico madrileño, son los frescos de Goya los que convierten a la ermita en una visita imprescindible de Madrid. En la realización de esta obra maestra del arte español, el artista aragonés siempre tuvo presente que estaba decorando uno de los templos más populares de Madrid, famoso por su romería del 13 de junio, a la que acudían las jóvenes casaderas a pedirle un buen novio al santo.

Debido a la especial preocupación que ha existido siempre por garantizar su conservación, en 1905 fue declarada Monumento Nacional y en 1928 se construyó a su lado un templo idéntico para trasladar el culto y reservar el original como museo de Goya. Desde 1919 alberga los restos del pintor.

Entre 1987 y 2005 se llevaron a cabo tres campañas de restauración, en las que se realizó primero la rehabilitación completa del edificio y, después, la limpieza y consolidación de los frescos que lucen en la actualidad con todo su esplendor.