Se dice que es un monumento funerario ''turriforme'' Ibero del siglo VI a. C. y que fue levantado en torno al 500 a. C.

El origen de este tipo de monumentos funerarios con forma de torre se encuentra en Egipto tal vez introducido este conocimiento por los fenicios y asimilado por la arquitectura ibérica.

Parece ser que es el monumento ibérico más antiguo además del mejor conservado. En torno a él y encima se desarrolló una necrópolis ibérica.
Fue encontrado en Chinchilla de Aragón en la provincia de Albacete y ahora se encuentra en el museo arqueológico nacional en Madrid.

Dicho monumento se localizaba en un punto estratégico que constituía un cruce de caminos entre la vía que unía Carthago Nova con Complutum y la Vía Heraclea que unía Cádiz con el Levante peninsular. ¿Casualidad?, ¿acaso marcaba una zona de cruce de las llamadas ''líneas ley''?.

El monumento lamentablemente se encontró en ruinas pero se reconstruyó sobre una base escalonada de tres escalones de 3,65 metros de lado. Se conoce que en total midió 10 metros de altura y que la torre cuadrada estaba apoyada sobre cuatro leones esculpidos en los sillares de las esquinas.

Lo más chocante de este monumento es que en la cara este se encuentra el relieve conocido como "banquete" donde se muestra a varios seres de aspecto monstruoso, puede que reptiliano. A la derecha, uno de ellos porta en una mano un cuchillo, al tiempo que toca con la otra una cabeza humana que sobresale de un caldero, el cual está sobre lo que parece un fuego. En la parte izquierda del relieve se sitúa, entronizado, otro de estos seres, que aparece con doble cabeza y lenguas bífidas y que parece dispuesto a engullir a un humano en otro caldero que sostiene en su mano derecha. Con la izquierda agarra la pata de un jabalí muerto tendido boca arriba sobre una mesa. En el centro de la composición un tercer ser le ofrece al anterior otro cuenco. Oficialmente se dice que todo esto representaría un peligro extremo del que se lograría escapar (?).

La versión oficial también nos dice que este monumento es la tumba real de un príncipe o régulo indígena. También, versión algo más esotérica ya, que por el sentido turriforme representaría el árbol de la vida, uniendo la parte terrenal con la celeste, es decir, sería la referencia del hombre en la Tierra y en el más allá, podría ser.

Resumiendo. Para mi la la tesis que más se acerca para dar con la respuesta a este tipo de monumentos, que no sólo existen aquí en nuestra península, es la de Louis Charpentier (periodista, escritor y editor francés) que sostenía que estas piedras ejercen una suerte de acupuntura planetaria capaz de actuar, por ejemplo, sobre las mareas de la Tierra.