La diseñadora menorquina de calzado chic da un giro, en solitario, a su talentosa carrera con esta su primera gran muestra,  “Unidad de positivo y negativo”, donde refleja al duende pictórico que siempre habita en ella.

Un sueño hecho realidad. Después de una vida dedicada al diseño y producción de vestir, de manera elegante, los pies de muchas personalidades, no solo reales, dentro y fuera del país, Úrsula Mascaró, alma de Pretty Ballerinas desembarca, después de 30 años, en una nueva faceta ¿o no? en su vida. No en vano, el duende artístico  siempre estaba ahí, de una forma u otra.

Una pasión desbordante, eso sí, que tenía que salir para dar a conocer, al gran público, ese talento latente, innato, que ya venía demostrando a lo largo y ancho de su trayectoria profesional, que ahora se materializa en el lienzo como medida de expresión, con esta colección, única, como sus relevantes diseños salidos de Ferreries (Menorca). La primera evidenciada de muchas otras, seguro, venideras, de obras exclusivas, como antes lo hace en sus zapatos de origen. Arte puro en movimiento, al frente de singulares modelos, como su personalidad, carismática, de gran capacidad, demostrada a lo largo de los años en la empresa familiar, que han marcado cada paso con su tres emblemáticas marcas generadoras de estilo de vida: Mascaró, Úrsula Mascaró y Pretty Ballerinas.

Camino ascendente hace un Olimpo creativo, pero también con obstáculos, porque el éxito no es fácil y menos en ésta parcela. De sacrificio ahora bien recompensado, con estas creaciones pictóricas, que recogen su acierto en esto de mezclar colores e innovar con las diferentes texturas en estructuras, aquí presentes.

El tiempo de asueto marcado por un pincel, como aguja, que dibuja un nuevo campo, perspectiva a seguir, dónde el color, de verdes ácidos y rojos fluorescentes, chillones, conjugan con las formas, trazos en positivo y negativo formando una unidad a los ojos de quienes lo contemplan y, en los que va implícito su genialidad interior, desnuda y muestran al espectador sus vivencias de años de experiencia, triunfos cosechados, pero también algunas decepciones.

Úrsula, rotunda, completa, como su obra, siempre artista por doquier. Nos dice hola con estas emociones de unidad vital y cohesión coercitiva de los polos que se atraen y repelen.

“El positivo y el negativo van siempre juntos. Hay que aceptarlos a los dos por igual, porque son parte de la vida”, reconoce la siempre artista.

“Al igual que los colores”. Blanco, verde, azul, rojo o negro como espectro de la misma paleta cromática que irradia su reciente obra, que se gana cada día, gracias al tesón y el esfuerzo por dar lo mejor de sí. Y armonizan el Concept Store de Isaac Salido para deleite de todos. Un ¡bravo! Suma y sigue en toda regla.

“Unidad de positivo y negativo”, Úrsula Mascaró.