La exposición tiene lugar en la Galería del Palacio Real de Madrid, un espacio acorde con la monumentalidad y estructura arquitectónica de la tapicería ‘Los Hechos de los Apóstoles’ de Rafael.

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Dos circunstancias hacen de esta una exposición irrepetible. Por un lado, es la primera vez que se expone al público la secuencia completa del ciclo apostólico de la colección de Felipe II (1527-1598), siendo esta la reedición de los cartones de Rafael mejor conservada. Por otro lado, es el último gran evento de 2020 a nivel internacional en el marco del V centenario de la muerte del artista de Urbino.

A lo anterior hay que añadir, además, que se trata de la primera muestra temporal que Patrimonio Nacional organiza tras el confinamiento provocado por el Covid-19. Un evento cultural de primer orden que se ha organizado con todas las garantías sanitarias que se vienen aplicando desde la reapertura de los Reales Sitios. 

EL ORIGEN

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El origen de esta serie apostólica se remonta al encargo que Rafael recibió en 1514 por parte del papa León X (1475-1521) para realizar, a escala natural, los cartones de 10 tapices que, durante las ceremonias más solemnes, vestirían la parte baja de la Capilla Sixtina. Ya entonces, en este emblemático espacio vaticano habían trabajado los mejores artistas de su tiempo: Perugino (h. 1450-1523), Botticelli (1445-1510), Ghirlandaio (1449-1494) y, el legendario rival de Rafael, Miguel Ángel (1475-1564). 

El pontífice y su círculo de teólogos escogieron un programa iconográfico que subrayaba la legitimidad del papa como sucesor de san Pedro y la misión de la Iglesia de predicar la palabra de Cristo. Rafael llevó a cabo una minuciosa labor de documentación e, incluso, ordenó la presencia permanente de un ayudante que le leía en alto los textos canónicos.

El resultado de su trabajo fue un compendio de inéditas composiciones, de paisajes y arquitecturas grandiosas elaboradas según los principios renacentistas de la perspectiva y la geometría, y de figuras humanas a escala natural en las que se advierte un perfecto conocimiento de la anatomía, la escultura clásica y la expresión de estados de ánimo. 

A lo anterior hay que añadir la maestría técnica con la que los tapiceros de Bruselas, en el taller de Pieter van Aelst (h. 1450-h. 1533), trasladaron los cartones de Rafael al juego de trama y urdimbre en hilos de oro, plata, seda y lana, entre los años 1516 y 1521. Pero Rafael murió de forma repentina un 6 de abril de 1520, el día de su 37 cumpleaños, y solo llegó a ver expuestos, en la Capilla Sixtina, siete de los tapices.

TAPICES DE PRESTIGIO PARA FELIPE II 

El ciclo sixtino generó una ola de seducción e interés sin parangón en la historia del arte. Las monarquías de toda Europa rivalizaron por conseguir nuevas reediciones, conscientes del prestigio que otorgaba su posesión. Tristemente, algunas de esas réplicas se han perdido: la de Francisco I de Francia, durante la Revolución Francesa, y la de Enrique VIII, en los últimos bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.

Casi cinco siglos después, Patrimonio Nacional conserva dos de esas réplicas basadas en los cartones originales de Rafael. Una se adquirió durante el reinado de Felipe III (1578-1621). Y la segunda y más antigua es la de Felipe II, la que protagoniza esta exposición temporal en la Galería Principal del Palacio Real de Madrid.

Felipe II mandó traer estos paños cuando aún era príncipe, durante un viaje a los Países Bajos. Son nueve tapices en dos capítulos: cuatro de ellos conforman el petrino, sobre la vida de san Pedro; y los cinco restantes dan forma al paulino, de san Pablo. Fueron tejidos en seda y lana por Jan van Tieghem (activo entre 1530 y 1568) y Frans Gheteels (activo entre 1540 y 1568), en Bruselas, y constituyen la reedición de mayor calidad y mejor conservada, por encima, incluso, que la original vaticana.

Su excelente estado de conservación se explica por la concurrencia de varios factores. Unos derivan de su fabricación en Bruselas, como el uso de fibras resistentes, el empleo de tintes naturales de buena calidad y la renuncia a incorporar hilos metálicos, lo que ha evitado su oxidación y corrosión. Pero tampoco se pueden pasar por alto las medidas de conservación adoptadas por el Oficio de la Real Tapicería, encomendadas a partir de 1720 a la Real Fábrica de Tapices.

MONOGRAFÍA DE REFERENCIA

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Con motivo de esta exposición, Patrimonio Nacional ha publicado una monografía titulada ‘Tapices de Rafael para la Corona de España’ y disponible para su adquisición online.

En esta publicación se estudian en profundidad las series de tapices de Rafael conservadas en las Colecciones Reales de la institución, ofreciendo además una excelente documentación gráfica de los tapices.

La monografía se ha planteado con la ambición de constituirse como la obra de referencia sobre los tapices de Rafael conservados por Patrimonio Nacional, que participa en este evento desde la dimensión internacional de su colección de tapices, con más de 3.000 mil piezas flamencas y de manufactura española.