No, no pararán.

Los mueve el odio eterno

que a Dios tiene Satán.

 

No, no pararán.

Con suaves y mendaces palabras

su odio disfrazarán

y a los tibios y a los necios

‒tan numerosos éstos,

tan nauseabundos aquéllos‒

a su terreno los llevarán.

 

No, no pararán.

De rencor y resentimiento

emponzoñados están

por una derrota que no olvidan

y que jamás olvidarán.

 

No, no pararán.

Una nueva Cruzada

tendremos que hacer y ganar

si a estos endemoniados

los queremos parar.