En el gran teatro del mundo

alguien ha dado la voz de alarma:

«¡Fuego!».

La gente despavorida

de sus asientos se ha levantado

buscando afanosamente

la salida.

Pero ¿y el fuego?

¿Ha visto la gente el fuego?

No, nadie lo ha visto.

Sólo unos pocos

a comprobar se han detenido

si existe realmente motivo

para tamaño alboroto,

siendo por todos los otros

atropellados y agredidos.

«¡Fuego, fuego!», grita la gran masa

enajenada y ajena

a la verdad de lo que pasa,

mientras el oscuro sujeto

que dio la voz de alarma

las manos se frota viendo

que el mundo ha perdido la calma.

«¡Fuego, fuego!».

¿Hasta cuándo durará

y cómo acabará

el maléfico juego?