Los encierros de San Fermín no dejarán imágenes impactantes en esta edición, tras haber sido suspendidos por la pandemia de coronavirus, pero a lo largo de su historia, esta tradición ha dejado numerosos momentos de tensión,  hechos insólitos por sus protagonistas o históricos, por las consecuencias que tuvieron. 

Solo en cinco ocasiones la fiesta ha tenido que ser suspendida y la causa nunca ha tenido que ver con los propios encierros. 

Hemingway, todo un emblema de la fiesta

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Procedente de Francia, el escritor y periodista estadounidense Ernest Hemingway pisó Pamplona por vez primera el 6 de julio de 1923. Quedó tan fascinado del ambiente de la capital navarra que volvería ocho veces más a los Sanfermines: seis antes de la Guerra Civil (1924, 1925, 1926, 1927, 1929 y 1931) y dos veces después de esta (1953 y 1959). La última visita se produjo solo un par de años antes de su suicidio. 

Existe una ruta Hemingway por Pamplona, de la que forman parte lugares frecuentados por el escritor estadounidense como los hoteles La Perla y Yoldi, el bar Txoko o el café Iruña. El escritor se integró plenamente en la fiesta, en cuyos encierros participó de manera muy activa.

Peligro en el callejón de la plaza

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A lo largo de la historia de San Fermín ha habido varias montoneras de mozos, varias de ellas en la década de 1970, la mayoría de ellas en el callejón que da acceso a la plaza. Uno de los más peligrosos se produjo el 7 de julio de 1977 cuando murió un corredor por asfixia y 35 personas resultaron heridas. 

En la historia de los sanfermines se han producido 24 montones similares. En uno anterior, registrado en 1973 también hubo un fallecido.

Tercera suspensión de los Sanfermines, en 1978

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El 8 de julio de 1978, durante la Transición, la muerte del activista Germán Rodríguez Saiz en Pamplona a causa de los disparos de la Policía y los posteriores incidentes por esta causa llevaron a la tercera suspensión de San Fermín, un hecho que solo se había producido antes dos veces, cuarenta años antes, durante la Guerra Civil, en 1937 y 1938.

El encierro con más corredores corneados

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El 12 de julio de 2004, el sexto encierro de los Sanfermines, con toros de la ganadería de Jandilla se registró el encierro con más corredores corneados. Al menos ocho mozos resultaron heridos por asta de toro, y uno de ellos recibió cinco cornadas en el callejón que da acceso a la plaza. 

La última muerte en los encierros

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El cuarto encierro de 2009, el del 10 de julio de 2009, también con toros de la ganadería de Jandilla, tuvo un trágico final: murió un corredor de Alcalá de Henares, Daniel Jimeno, y seis mozos más resultaron heridos por asta de toro.

La carrera fue protagonizada por un toro colorado de nombre Capuchino, que se descolgó de la manada nada más llegar a la plaza del Ayuntamiento. No ha vuelto a ver víctimas mortales desde entonces.

El último tapón 

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También ha pasado a la historia el séptimo encierro de Sanfermines de 2013, por el último tapón humano, formado por un centenar de corredores bloqueando la entrada al coso pamplonés. El encierro, con toros de Fuente Ymbro, dejó  23 heridos, 19 de ellos a causa del montón. 

Toros y cabestros se toparon a la entrada del coso con una muralla humana de mozos que les impedían el paso. Los corredores iban cayendo formando un montón en un angustioso minuto en el que luchaban por salir y donde se veían algunas personas desmayadas.

Los Miura, los más rápidos

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Uno de los encierros más rápidos de la historia de San Fermín han sido los de 2015, con una media de dos minutos y veintiún segundos que protagonizaron los Miura con la carrera más rápida, completada en dos minutos y cinco segundos.

Esta es la ganadería que más veces ha participado en la historia de los encierros y la más antigua, que se mantiene en manos de sus fundadores, la familia Miura, desde hace 176 años. No hay otra semejante ni en su comportamiento ni en su procedencia.